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lunes, 26 de septiembre de 2016

Tuchel construye con velocidad

Una de las virtudes de Thomas Tuchel es su habilidad para que su trabajo surta efecto muy pronto, tanto en el juego como en los resultados. Puede sorprender por tratarse de un entrenador con ideas complejas. En estos casos normalmente se solicita tiempo para que los futbolistas asimilen los nuevos conceptos, pero Tuchel los convence enseguida. En su estreno en la Bundesliga, tras seis jornadas tenía al recién ascendido Mainz en la quinta posición. En Dortmund aterrizó con el propósito de renovar el estilo de juego y la confianza de un grupo alicaído durante meses, y lo plasmó de inmediato sobre el césped y en los videomarcadores. Este verano perdió a los tres pilares esenciales de los sistemas que edificó en el primer año de proyecto, pero pese a tener un vestuario muy transformado y con varios jugadores aún en etapas primarias de su formación, a 26 de septiembre Tuchel ya ha instalado las bases de su modelo y ha pasado la primera capa de pintura.


Es pronto para calibrar en qué punto está el conjunto alemán para competir frente a la primera clase europea porque no lleva ni un mes cuajándose. La primera decisión de Tuchel fue priorizar a los futbolistas que habían completado la mayoría de la pretemporada con la intención de no dejar escapar puntos mientras reconstruía. Después de la primera Fecha FIFA y el fallido pistoletazo de salida en el viaje a Leipzig fue cuando pudimos ver las primeras pistas sobre el modelo nuevo. Las pretensiones del técnico de Krumbach son más parecidas a las de la primera vuelta de la 2015/16 que a las de la segunda. La posesión transcurre en una búsqueda permanente, por momentos apresurada, de la verticalidad. Un carácter casi frenético en el último tercio que proporciona un elevado ratio de ocasiones creadas por tiempo de posesión. Producir lo máximo posible para alcanzar la disposición de batir a cualquier rival en el día a día de la Bundesliga desde ya.

El hallazgo de la anterior temporada por parte de la directiva y el entrenador fue Julian Weigl. La actual se presentaba como una de crecimiento. Lógico por su edad e incitado porque Gündoğan se ha ido de su lado. Tuchel, en lugar de arroparle con otros centrocampistas, ha dispuesto un 4-1-4-1 bastante definido. Le ha alejado a los interiores, que buscan más la espalda de los centrocampistas rivales que el apoyo próximo a la base (1). Se entiende que el número de pases de Weigl haya descendido ligeramente. 

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¿Entonces? Sus apoyos están siendo los centrales. Esté o no tapado el mediocentro, asumen el esférico para alimentar a laterales, interiores o volantes sin necesidad de un puente (2). Y eso que se ha ido Hummels. Bartra ha encajado perfectamente en el puzle. Su adecuación en la propuesta ha sido inmejorable, desde garantizar una salida limpia a crear ocasiones con un solo pase. Sokratis tiene ahora más responsabilidad para iniciar el juego pero no desentona, mantiene un alto porcentaje de acierto e incluso amenaza con envíos verticales cuando la situación destapa más espacios de los habituales. Bartra se lesionó y Tuchel le ha puesto a Ginter el traje ya tradicional de su central izquierdo. Sin la extraordinaria técnica de Bartra, pero con suficiente pie para asegurar el pase. En dos años en Dortmund no había transmitido confianza ni evolución como central, pero es justo señalar que acaba de firmar su mejor partido tras tres encuentros de continuidad casi ininterrumpida. Bordó su papel en la confección de las jugadas, atreviéndose a romper más de una línea con sus pases, anticipando salir jugando tras el robo. Los datos corroboran esta importancia de los centrales. Contra el Freiburg, pese a que Weigl (78/86) dio menos pases que Ginter (80/96) y sólo 5 más que Sokratis (73/82), el BVB creó 16 ocasiones y disparó 24 veces.

(2)

Esto no debe confundir. Weigl rebosa jerarquía y es más imprescindible si cabe. La diferencia entre cuando está o no en el campo es significativa. Hasta le ponen vigilancia especial (3), pero él se las arregla para incidir positivamente: si no puede recibir, abre camino a los centrales; si interviene, ya sea porque gracias a su movilidad se deshace de la marca o como apoyo del ataque por detrás de la línea de balón, muestra clarividencia y está pletórico en la distribución. Ahora sus pases son más largos de media, pero no baja del 90% de acierto y localiza todo lo que se mueve entre líneas. Por ejemplo, Raphaël Guerreiro, la otra figura cuya irrupción ha coincidido con el funcionamiento del colectivo. Ha compartido carril central con Gonzalo Castro, que es mejor pisando la frontal para asistir y castigando espacios con desmarques que ''inventándolos'' contra bloques compactos. También con Götze, en línea ascendente mientras comprueba que su trato de balón aporta una pausa interesante y sirve de de nexo, pero todavía carece de ritmo para reflejarlo durante 90 minutos. Así que el portugués está brillando más que ninguno, y en todos los papeles que le asignan. Aunque de manera circunstancial Tuchel lo ha sujetado más, en general no está siendo eso. Despliega movimientos verticales, diagonales y horizontales con sensibilidad y para dotar de vitalidad y variantes a la banda preferida del Dortmund para gestar su fútbol, la izquierda. Activa a Schmelzer y se beneficia de él, nutre a Dembélé para que le llegue mucho balón, pero realmente abastece a cualquiera que esté en el campo. Su inspiración le ha valido hasta marcar 3 goles y asistir otros 3 en tan sólo 285 minutos.

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En las bandas, los laterales siguen auxiliando en salida pero este año han perdido peso en ataque. Schmelzer ya no es absolutamente determinante arriba y en la derecha Passlack ha destacado más que Piszczek en el apartado ofensivo. Otra explicación es que hay mucha gente en tres cuartos y volantes e interiores se reparten las bandas en ambos lados. Por fuera prefiere recibir el indiscutible Ousmane Dembélé. El juvenil ya protagoniza giros de guion durante los partidos y desmantela planteamientos defensivos. Realmente es una joya por pulir que demanda de Tuchel un trabajo metódico. Enamorado del uno contra uno, hasta ahora el único capaz de frenarlo ha sido él mismo. Siempre está presente pero combina aciertos con errores y malas decisiones. Le marca la irregularidad en el gesto técnico. La misma plasticidad que le hace un superdotado del regate es posiblemente causa de que llegue al final de las jugadas sin el equilibrio adecuado para medir bien el pase o el tiro porque todavía debe mejorar el control de su cuerpo. En cualquier caso, es tan bueno que devuelve al equipo tanto como recibe. El otro puesto ha tenido varios ocupantes por la lesión de Schürrle cuando tan bien estaba rindiendo. Pulisic jugó en Varsovia y contra el Darmstadt sus dos mejores partido en el Borussia Dortmund. Mezcla mejor con un interior como Götze, acostumbrado a posiciones exteriores, lo que permite movimientos cruzados, también reproducidos en el costado opuesto, para mayor fluidez y despiste de los adversarios. La conducción del estadounidense es más vertical que la de Mor, otro proyecto para que Tuchel eduque con esmero. Está integrándose en el equipo pero siempre la pide y agita. Hasta ahora en el texto no se ha mencionado a Pierre-Emerick Aubameyang. De intentar 20 pases por partido en la primera vuelta de la pasada campaña ha bajado a 16. Pero su figura tiene mucho valor en el sistema. Ante tal acumulación en tres cuartos de campo, el gabonés es el contrapunto necesario en forma de de rupturas. Aubameyang manifiesta una temporada más su capacidad de adaptación a lo que le pida el técnico y aprovecha lo que los demás generan para conservar una muy buena cantidad de goles y fallar otros tantos claros.

En un equipo en construcción el mencionado cariz ofensivo impone el peaje de exponerse en defensa. Pero no lo hace en la medida de agosto a diciembre de 2015, cuando más frágil fue. Ahora no pierde tanto el balón, menos en zonas desaconsejables y, a pesar del 4-1-4-1, queda mejor protegido porque se cuida de sujetar un lateral si el otro se prodiga en ataque. Todo esto es herencia de los meses de enero a mayo, cuando Tuchel imprimió un carácter más controlador a la posesión. Los números no mienten: 0'6 goles recibidos por partido frente a los 1'2 de la pasada primera vuelta entre Bundesliga y Europa League. Otro motivo es que Bürki está parando más. Promedia 4'5 paradas por cada gol que recibe (3'5 por partido), un salto considerable comparadas con las 2'29 por gol de su temporada de debut en Dortmund (2'22 por partido). No todas son perfectas ni desbaratan totalmente el peligro, pero el arquero suizo está mejorando. Siempre se presta con los pies a soportar presiones. Y está ganando en personalidad, lo que necesita el club de su portero para viajar por Europa. El BVB más endeble se vio en Wolfsburgo, donde se batió con el rival de mayor arsenal ofensivo hasta ahora, menos balón tuvo y menos lo usó para defenderse. Empezaba a defender muy arriba y con una actitud muy activa hasta la altura del central poseedor del balón (4). Esto conlleva riesgos con este esquema porque obliga a Weigl y los defensas a cubrir muchos metros. Aquella noche no opuso suficiente resistencia atrás y aguantó por un partidazo de Bürki.

(4)

Intentar acertar la alineación para recibir la visita del Madrid sería aventurado, especialmente porque varios futbolistas son duda. En primer lugar, ni sabemos cómo se repartirá la posesión. En Wolfsburgo, el Dortmund ya exhibió un poderío que asusta al contraataque mediante jugadores no sólo rápidos, sino también muy inteligentes explotando los espacios, tanto dibujando desmarques como impulsándolos con envíos precisos. Sin embargo, conociendo al técnico borusser, con una estructura defensiva todavía por estabilizar, y confirmada la baja de Casemiro, es probable que prefiera una alta cuota de balón, desgastar al grupo de Zidane mientras le esconde la pelota y testar su cohesión sin el brasileño. Para llevar acabo ese plan debe conceder menos pérdidas que la UD Las Palmas el sábado. De Weigl ya sabemos que no se acobarda ante las presiones, Guerreiro las combate con suficiencia por su protección del balón y su giro, pero la disponibilidad de Bartra sería un plus. De su presencia depende la formación de la defensa, aunque con Tuchel no hay que descartar mayores modificaciones como sería un defensa extra, lo que ya hizo la pasada primavera: tres centrales o dos laterales que entre ellos desempeñen funciones de central, lateral y extremo. Otra alternativa es Guerreiro en la banda, donde mantendría su producción en campo rival, perseguiría a Carvajal y podría echar una mano a la zona de Ginter y Schmelzer, que podría sufrir para contener a Bale. Si Schürrle está listo, jugará. Tiene la plena confianza de su entrenador, es un competidor que no escatima esfuerzo defensivo y asegura una llegada al área avalada por su gol. Una incógnita es si sacrificará a uno entre Dembélé, desequilibrante compulsivo pero un novato, o Götze, con mucha más experiencia en Champions pero cuyo fútbol actual promete menos certezas. No sabemos si se colará Castro, más aplicado en defensa, vertical en transiciones y cada vez mejor finalizador de jugadas. Otras opciones son Kagawa, Pulisic o Rode para equilibrar el equipo. Cabe recordar que en el primer gran cita del pasado curso Tuchel varió notablemente su propuesta -con Guardiola enfrente, eso sí-. Esta vez deberá decidir en función de estados físicos, prever el contexto táctico y ponderar el componente emocional de la Champions League, pues no olvidemos que hasta seis futbolistas debutaron en Varsovia, un simulacro comparado con jugar contra el Real Madrid en Europa.

domingo, 31 de enero de 2016

Fichar en casa

El Borussia Dortmund se está acostumbrando a ganar. Puntúa con la asiduidad de su antecesor, dirigido por Klopp, que mejoró todos los precedentes históricos de la Bundesliga, al ritmo de pretender sustentar la competitividad que el Bayern de Pep desea. Gana en el Westfalenstadion y los fines de semana en los que no tiene los 80.000 rodeándole. Gana en la Hinrunde y en la Rückrunde. Además, Aubameyang se está acostumbrando a marcar. Anota con una frecuencia superior a cualquier delantero de las grandes ligas. Para abrir el marcador y para sentenciar. Sin embargo, vayamos más allá para averiguar por qué el Dortmund temió dejarse puntos como local de nuevo contra un recién ascendido -sólo lo había propiciado el Darmstadt- pero lo evitó.

Conviene estrujarse el cerebro para recordar un encuentro en el que el Dortmund de Tuchel le propusiera una tarde tan apacible al portero rival. Al término del primero tiempo había fallado 3 de cada 10 pases, pero la calidad de la posesión era incluso peor de lo que indica la cifra. Durante la última semana los nombres que han surgido como objetivos para fichar han estado vinculados al rompecabezas que tiene que resolver Tuchel cuando no están Weigl o Gündoğan -como esta vez- para que el juego se deteriore lo más mínimo. Esta vez colocó en el interior derecho a Ginter, lo que supone un contraste enorme, y Kagawa no hizo de interior de posesión más cercano a la base, lo que ya había probado el técnico de Krumbach. En el 55' entró un Leitner oculto -0 convocatorias en las anteriores 18 jornadas- en la primera mitad de curso y, como Ginter hasta entonces y Gündoğan otras veces, se abrió a banda derecha y se descolgó. La diferencia positiva estribó en que ahora lo hacía un centrocampista mucho más cómodo con el balón en los pies, de trato más habitual en esa zona del campo. Si prolonga esta primera breve impresión, y tendrá la oportunidad mejor rodeado -compuso junto a Ginter y Gonzalo Castro una medular novedosa-, representaría el Plan B más parecido al A en este aspecto del sistema.

A Adrián Ramos no le sale nada; la búsqueda sin suerte del gol ha propagado la desconfianza a cada contacto. Con él en la banda derecha del 11 titular, la baja de Reus fue lo más dolorosa posible. A 22' de confirmarse el tropiezo, debutó Christian Pulisic con el primer equipo e hizo todo lo que se le puede pedir a un chavalín que en España aún estudiaría Bachillerato. Fue una apuesta más parecida a la idea habitual, pero cabe aclarar que con matices. Tuchel movió a Mkhitaryan y situó al estadounidense en la banda izquierda. Si bien en esa posición los titulares del Dortmund a pierna cambiada suelen recibir entre líneas o recortar hacia dentro, el juvenil recibió abierto y buscó línea de fondo para luego enviarla al punto de penalti, porque con su depurado manejo del balón le ganó la partida a su par. Se mostró más habilidoso que Adrián Ramos en los 4 o 5 ataques que intervino, cifra considerable teniendo en cuenta las circunstancias.

Disposición final del BVB contra el Ingolstadt

Mirando hacia abajo en la tabla desde alturas cada vez mayores, las formas de crecer del Borussia Dortmund van más allá. ¿Se vislumbran dos nuevos horizontes? Leitner parecía sin un hueco que nunca tuvo pero ahora obligará a pensar en él. Christian Pulisic sigue atrayendo ojos, y en este momento, sin saber en qué posición se puede afianzar en un futuro, representa el primer reemplazo a las salidas de Hofmann y Januzaj, pero con él corresponde ser cautos.


viernes, 8 de enero de 2016

Piezas por reemplazar

Conforme el proyecto de Klopp avanzó y triunfó, las exigencias en aumento demandaron al Borussia Dortmund una plantilla más amplia. En 2013 cerró la temporada jugando la final de la Champions League, que se le escapó en un tramo final que no pudo competir por el desgaste de la energía. Se debió a que cuesta nombrar más de 14 jugadores de confianza en aquella campaña, un número escasísimo al ser sólo tres más que los titulares, más aun porque siempre está pendiente de las lesiones. La dirección deportiva, con la ayuda de que se sanearon las cuentas del club, se centró en que el entrenador dispusiera de dos jugadores por puesto. La gestión fue en buena dirección, pero los problemas físicos recurrentes en todas las líneas no dejaron que la labor se notara. En la 2012/13, ocho jugadores alcanzaron los 3.500 minutos, cuatro de ellos por encima de los 4.000; en la 2013/14, fueron seis, de los cuales dos acumularon 4.000; en la 2014/15, tan sólo uno, y nadie con 4.000. Con Tuchel se ha trabajado en la misma línea, por lo que las dos salidas de jugadores con sólo 7 días transcurridos del mercado de invierno deberían suscitar una respuesta.

La trayectoria de Jonas Hofmann no había cambiado su curso esta temporada. Siempre como opción de rotación, como promesa que aparentaba necesitar minutos para convertirse en una fuente de optimismo, pero que cuando los obtenía no hacía más que esclarecer su perfil: un jugador que derrocha empeño, que puede garantizar diferentes cosas partiendo de cualquiera de las dos bandas pero al que no se le advertía ninguna cualidad especial. En estos meses de Tuchel, tras una cesión no satisfactoria, la imagen se refrendó mientras era una de las primeras opciones para suplir a los titulares en tres cuartos de campo. Se va sin haberse dejado nada para vestir la camiseta amarilla, por una nueva oportunidad en un club con objetivos parecidos, y el BVB recibe 8 millones de euros cuatro temporadas después que llegara libre.


La corta trayectoria de Januzaj en la cuenca del Ruhr se inició de otro modo pero no ha diferido en exceso en su final. Con un caché superior al del alemán, que aún le confería su irrupción en el primer equipo de uno de los grandes del fútbol europeo. Pero andaba algo estancado, en busca de un revulsivo en su carrera y de minutos. En su caso no se ha podido dudar de la calidad que atesora, sino que la insatisfacción tiene que ver con que no se adaptó al sistema de Tuchel, no encajó. Ocupó más la banda derecha del híbrido entre 4-3-3 y 4-2-3-1, un esquema que suelen componer mediapuntas cuya actividad es provista de un ritmo más alto que el del belga. Januzaj siempre conduce un poco más, aumenta la pausa, piensa en exceso, tarda tanto en armar la pierna en el área que quien la mete antes es el rival. Ese ritmo elegante pero también más sosegado no ha casado con las combinaciones continuas e incluso vertiginosas que impone el Dortmund de Tuchel como primer plan, ni se postuló como una alternativa diferente para variantes ocasionales. No se adaptó, como, por ejemplo, sí ha hecho Gonzalo Castro pese a no destacar por su técnica. Hay que añadir que incluso Tuchel cree que el propio Januzaj seguía teniendo la cabeza en el Manchester United. Lo que a estas alturas ya estaba claro es que ninguna de las partes se beneficiaba de la situación.

Si en esta nueva etapa predominan lo positivo y los elogios por la evolución que ha llevado a cabo Tuchel, de aquí se podría extraer uno de los aspectos negativos que se deben mejorar de cara a la mitad de temporada decisiva: tener suplentes listos en los que se pueda confiar cuando se precise. Hofmann, Januzaj, Subotić, Adrián Ramos, Park, Weidenfeller o Leitner –aunque este cuesta incluirlo porque apenas ha contado- no han representado una opción de garantías para relevar a los titulares. El contraste lo ofrece sobre todo Gonzalo Castro. También Ginter, aunque acabó adquiriendo condición de titular titular, y Bender, si se es consciente de que varía el sistema si se le introduce por Weigl. El tiempo dirá cuánto tiene que ver Tuchel y cuánto las individualidades en que el rendimiento de titulares y suplentes haya sido tan diferente.

Lo inmediato es no volver caer en una plantilla corta. A Şahin y a Durm se les espera, y están más metidos en el trabajo de grupo que nunca desde sus lesiones. Pero en lo respecta a las dos salidas tratadas en este texto, con Dudziak contando con minutos en el St. Pauli manteniendo una opción de recompra, el Borussia Dortmund ha tomado como primera decisión incorporar a los entrenamientos del primer equipo a Felix Passlack y Christian Pulisic. En 2015 ambos fueron campeones alemanes sub-17 con el BVB y piezas importantes de sus selecciones en el Mundial de la misma categoría. Se prevé algún movimiento de la dirección deportiva, pero las dos perlas de la cantera ya están disponibles. Tal vez antes de lo previsto. O tal vez no.



miércoles, 23 de septiembre de 2015

No fue una noche para olvidar

Dieter Hecking sonaba seguro de que le pueden jugar de tú a tú al Bayern en la previa de la DFB-Pokal: ''En los enfrentamientos entre los seis primeros de la Bundesliga, el Bayern sería el último y nosotros los primeros. De los otros 24 partidos, el Bayern ganó 22. Los equipos pequeños deben perderle el miedo al Bayern''. Y les volvieron a ganar en ese primer duelo de la temporada. Después de que ayer un punta polaco que había sido suplente se empeñara en llevarle la contraria, Hecking tendrá la costosa labor de convencer a sus jugadores de que de ese partido se pueden sacar conclusiones positivas para el futuro. 

El técnico alemán dispuso un 4-4-2 sin balón. El 4-3-3 del Bayern dirigía el inicio del juego por la izquierda, donde se juntaban Alaba, Alonso, Bernat, Thiago y Götze. Calidad de para poseer el balón abundante. Vidal quedaba algo apartado y Douglas Costa en banda con la intención de hacer el cambio de orientación. Lo que ocurrió es que Ricardo Rodríguez le cedió pocos metros sin prestarse al desborde. Con una sola excepción, las conducciones de Douglas Costa se limitaron a ser horizontales, disipándose su carrera hacia línea de fondo y centro, y quedándole al desatascador más eficaz del Bayern en estas semanas asusta menos el disparo. En la zona interior, Müller, delantero, miraba a las líneas traseras en lugar de estirar a los centrales, quedando arrinconado sin apenas completar pases ni pisar el área. Neutralizando la posesión del Bayern, que no le imprimió un ritmo alto, destacó el eje central. Guilavogui, al lado de un mediocentro más posicional, supo medir cuando adelantarse para robar sin asumir excesivos riesgos. Para redondear la propuesta, Naldo y Dante anticipaban con un acierto impropio de los brasileños. Limitando la producción del Bayern de forma notable, quedaba la segunda parte, la fase ofensiva, que, con los laterales contenidos comparando con lo que solemos ver, quedaba en gran parte para los cuatro más adelantados.


Los de Guardiola, conocedores de que los problemas para progresar del Wolfsburg se multiplican en las dos primeras líneas, comenzaban su defensa lo más arriba posible. Los visitantes optaban tanto por el balón largo, dirigido en mayor medida a Bas Dost, como por atreverse en raso. Podían taparla, o podía llegarle el balón a los mediapuntas, que es lo peligroso. Caligiuri coincidía con una banda en la que Thiago y Götze no le proporcionan calidad defensiva a Bernat, y en una de las pocas veces que le ganó la espalda, llegó el gol. Por dentro, Max Kruse, inquieto, está preparado para intervenir en cualquiera de las dos fases ofensivas bajo cualquier circunstancia. Pero será Draxler lo que más esté encantado de rescatar su entrenador, probando que hay vida después de De Bruyne. Clavado en la izquierda, sabía por dónde moverse para pedirla libre, sacando partido a la ubicación adelantada de Vidal, tener camino para conducir después, alargar el ataque y atemorizar al Bayern. La primera parte acabó con 0-1 y dejando por el camino un disparo al palo con Neuer en el centro del campo.

El resto ya es historia. Cuando se forma un huracán, lo único que te queda es huir o intentar resistir. Descartada la primera opción, los jugadores del Wolfsburg fueron casitas de madera contra el Katrina.

martes, 22 de septiembre de 2015

Recuperados

El fútbol en sí mismo ya es suficientemente largoplacista como para tomar decisiones precipitadas. Las temporadas se cuentan por años y, tras finalizar, sólo unas semanas de espera te separan de una oportunidad para volver a empezar, resarcirte y construir un nuevo presente. Hasta tenemos un ejemplo reciente en el más grande. Hay altos y bajos en las carreras, y nada tiene por qué ser definitivo. ¿Qué determina que un jugador que ya demostró tener fútbol de sobra en sus pies para el primer nivel no puede recuperar esa consistencia en su juego? En la mayoría de casos hay lugar para la esperanza.

Tuchel lo tenía claro desde el primer día: ''Tenemos una plantilla fantástica. Lo que quiero es trabajar con todos los jugadores y formar mi propia impresión de sus cualidades y personalidad''. Se podía empezar desde cero. De los actuales fijos en su Borussia Dortmund, podríamos señalar a tres que se quedaron con estas palabras y las han puesto totalmente a su favor. Henrikh Mkhitaryan, Shinji Kagawa y Matthias Ginter. El fichaje más caro de la historia del club, el más ilusionante de 2014 y uno de 10 millones de euros con apenas 20 años recién llegado de alzar la Copa del Mundo. Se reunieron en un mismo vestuario un año atrás, y ninguno se salvó de una primera experiencia negativa.


El armenio encaraba su segundo curso, y no se puede decir que empezara con mal pie, pues lo cierto es que estaba jugando bien, pero cada partido de ocasiones desperdiciadas eran piedras que se apilaban sobre su espalda hasta hacerle caer irremediablemente en la dinámica general. Suscitó críticas, muchos recordaron su precio, surgieron rumores sobre una salida. No palpó las redes en Bundesliga hasta el 18º octavo compromiso, cuando sólo había dejado por el camino una asistencia, un gol en en la primera ronda de la DFB-Pokal y otro en la Supercopa. Se olía a marzo y la espiral en la que se había sumergido con el colectivo sería irreversible. Con el japonés desde el principio se adivirtió que se requería tiempo. En su periplo fallido por Manchester se le alejó de su zona de influencia, algo que Klopp no toleraba. Le dio acomodo en su sitio al risueño japonés que regresaba como el que quiere volver a casa, donde se siente querido, como ya hizo en su día Nuri Şahin. Pero la primera estación de recuperación no hizo más que alargarse, inmersa en un contexto que tampoco era propicio. No eran pocos los que se preguntaban si algún día recordaría sobre el verde aquel juego exquisito. Ginter sería el cuarto central, llegaba como campeón del Mundo sin haber salido de su Friburgo natal y se aseguraba que desembarcaba en el club del que era aficionado. Sus minutos, como era de esperar, fueron limitados. Por su déficit en la seguridad y el apreciable nerviosismo el chico se vio envuelto por una capa de críticas que, en el ambiente tambaleante, acabó por engullirle. Incluso se habló de que podría dejar el club, era el caso más crítico. Pero la directiva sería fiel a sí misma: ¿por qué se le iba a negar la confianza a un joven que daba sus primeros pasos en una experiencia totalmente nueva? Zorc y Watzke no son de poner a estos jugadores en crecimiento a jugársela a cara o cruz, les dan tiempo y unas circunstancias más favorables. Era de locos fulminar un proyecto a largo plazo.

Mkhitaryan se desquitó en cuanto guardó el bañador y la sombrilla. Desprendía de sus botas determinación a raudales. Parecía que Tuchel le tenía preparada una posición más centrada, pero no importó que para juntar a todos los buenos hubiera que adecuarlo a una posición de partida en banda. En la izquierda, el sitio que era de Reus, potencia y se ayuda de un Schmelzer desatado, le abre líneas de pase al omnipresente Weigl, tiene cerca a Kagawa y a Aubameyang a tiro de piedra. Todo debidamente acompañado por el juego de Tuchel que le permite conducir, permutar con los demás, verse con Reus y, en definitiva, con cualquiera mientras recorre la mitad que defiende el adversario, porque le entrega el dinamismo y la libertad en el ataque posicional, culminándolo todo con una finalización contundente. El resultado: 9 goles y 8 asistencias en 11 partidos. El resarcimiento de Kagawa se ha ido enfatizando cada semana. Como un híbrido de interior izquierdo y mediapunta, tiene contacto directo con la salida de balón, pero, por supuesto, flota por esa mediapunta donde se relaciona con cualquiera y le pone picante a la jugada. A destacar, el pase interior desde las inmediaciones de la frontal y el centro enroscado plantado en el vértice del área. Esta pareja, que reduce el efecto de la baja de Reus, exigen conceder el mínimo espacio entre líneas, como hizo el Hertha mejor que nadie hasta ahora durante 45 minutos y como no hizo el Bayer Leverkusen con su juego más agresivo desde la primera línea. Los dos castigaron eso y soltaron al lado débil, por donde sorprendía Ginter, en su día delantero centro, para cargar el área con más agresividad de la que se le vio en su año en el centro de la defensa. Central y en situaciones de urgencia mediocentro, su reconversión a lateral llegó principalmente por casualidad. El Dortmund había jugado una primera parte defensiva horrible en Noruega que pedía modificaciones. Tuchel optó por retirar a Gonzalo Castro, improvisado lateral derecho por las lesiones de Piszczek y Durm, y mantener a Ginter, quién sabe si protegiéndolo mentalmente evitando señalarlo, pero desplazándolo al lateral. El ensayo se ha visto respaldado por cada vídeo resumen de partido, pues no se ha perdido uno. Y es que si bien en el aspecto defensivo no ha sido una roca y habrá que observarle con regularidad, y con el matiz de que los errores que cometerá durante esta formación podrán subsanarse, lo que ya queda fuera de toda duda es su contribución ofensiva: 2 goles y 7 asistencias en 6 partidos y medio, mínimo un pase de gol por partido en Bundesliga, pues ya nadie lo ha movido de ahí. Son cifras que ningún lateral de la élite europea combate. Pero no se queda ahí. Tuchel exige que sus laterales sean elementos activos en su circulación, y él mantiene el ritmo tanto con pases horizontales como a la ruptura de un atacante, apoya y recibe en carrera, centra y dispara. El sistema le está protegiendo, él recompensa con descaro y acumula confianza en cada jugada.


Se debe apuntar que esta transformación positiva es de carácter colectivo y existen otras individualidades que no se han recogido en este texto. Lo de Schmelzer, sin duda protagonista en el inicio de la era Tuchel, y Gündoğan tiene una vinculación directa con dejar lesiones atrás. Hummels merecería una pieza aparte si extiende su estado de forma. Y puestos a no renunciar a nada, a Nuri Şahin se le esperará.

sábado, 28 de febrero de 2015

Dos minutos que desataron el éxtasis

Habían pasado 77 minutos, el Dortmund había tirado 27 veces, estaba pasando por encima de un Schalke minimizado casi a la nada, estaba realizando tal vez la mejor actuación de la temporada. Reus estaba haciendo otro partidazo de lo que es, uno de los mejores jugadores de la Bundesliga. Yéndose casi cada vez que encaraba, produciendo constantemente, creando y finalizando él las jugadas. Kagawa, aunque menosim importante en la segunda, había hecho una primera parte acertadísima, acercándose más que nunca a su mejor rendimiento en el Westfalenstadion. Recibía por tres cuartos el japonés, a veces más cerca de la frontal, si era necesario se giraba, y encontraba facilidad para ver un hueco por el que colar un pase profundo. Más de uno de estos fueron para Aubameyang, siempre tan peligroso con esas rupturas, sean de fuera hacia dentro o de dentro hacia fuera, capaces de rajar las líneas defensivas. Mkhitaryan estaba respondiendo bien a su tiempo sin jugar por haber visto a Kampl superarlo. El armenio fue de menos a más, partido de banda como ya es habitual desde la segunda mitad de la temporada pasada. Los laterales estaban sumando. Schmelzer, continuamente sumado al colectivo en ataque, completó un partido notabilísimo. Kirch pasaba con nota su prueba en una posición a la que no está acostumbrado, solvente en defensa y con incroporaciones al ataque. La pareja turco-alemana que forman Şahin y Gündoğan y ocupa el centro del campo desde hace varias jornadas completaba, probablemente, su mejor partido. Ambos haciendo un poco de todo, responsables de lo rápido que recuperaba el BVB con mucho trabajo y participando en uno de lo mejores días del ataque posicional del Dortmund. En ningún momento se acusó la lentitud y falta de profundidad que tanto ha lastrado al equipo de Klopp cuando los centrales, mediocentros o interiores se veían con el balón en los pies y 9 o 10 jugadores rivales por delante. El Dortmund estaba superando las líneas de un Schalke que defendía con un 5-2-3 pero no tapaba ninguno de los muchos huecos por los que percutían los locales. Si hablamos de lo rápido de se volvían a hacer con el balón, hay que destacar los dos últimos hombres de campo, los centrales, Subotić y Hummels, liderados por un nuevo partido ilusionante del capitán alemán al que las lesiones tanto le están impidiendo encadenarlos con mayor frecuencia. Mats se adelantaba para anticipar cuando el balón se acercaba a su zona, Subotić permanecía por detrás por si tenía que actuar como corrector en la línea defensiva adelantadísima, y lo hacía con acierto, ganando cada duelo. El Dortmund seguía con su portería a 0 y Weidenfeller prácticamente sin trabajo, al contrario de lo venía sufriendo ultimamente. Es difícil decidirse entre si el Schalke no hacía casi nada o lo hacía casi todo mal. Sin poder detener el aluvión de ocasiones rivales y sin rastro de su juego de ataque, sólo un par de salidas con balón a partir del 65'.

Disposiciones iniciales

Habían pasado 77 minutos, el ambiente del Westfalenstadion seguía yendo a más, las gradas se movían sin cesar, los cánticos no dejaban de entonarse, pero, por increíble que le pueda parecer al que haya leído el primer párrafo de este texto y al que estuviera viendo el partido, el 0-0 inicial permanecía intacto en el marcador. Wellenreuther se había presentado infranqueable en cada ocasión que no era directamente desperdiciada por los desacertados jugadores locales. La posibilidad de que tanta superioridad acabara con un solo punto empezaba a rondar peligrosamente. Hasta que un pase de Mkhitaryan salía desviado, llegaba al área y lo recogía Aubameyang, ganando la posición, para ajustarlo al palo. Entonces estallaba todo aficionado del BVB, presente en el estadio o en cualquier parte del mundo, como soltando todo lo acumulado durante la temporada y recogido en el propio partido. El momento en el que la alegría invadía las gradas y se desataba la euforia, que se sentía que ya nada se pudiera torcer, que parecía que se venía esperando todo el curso. Y todo seguiría esa línea. Inmediatamente después de la celebración que quedará tan recordada de Aubameyang y Reus, Gündoğan, en una carrera por la banda derecha tras un robo de él mismo, metería un centro para que en el segundo palo Mkhitaryan sólo tuviera que empujarla para conseguir su primer gol de la Bundesliga, siendo felicitado y celebradísimo por todos por lo que supone como liberación para el armenio. Sería uno de los detalles que completarían una victoria perfecta, empezando por todas las buenas individualidades del partido anteriormente detalladas. Se sumaría a ella Reus, provocando un fallo que sería demasiado castigo para el joven Wellenreuther. Si sería una tarde importante para Mkhitaryan, como mínimo tanto para Nuri Şahin, que ha pasado por momentos tan difíciles los últimos años, y el derbi ha sido uno de sus mejores encuentros desde su vuelta, bien lo sabían todos en el banquillo, que lo felicitarían uno por uno, comenzando por el que más ha creído en él. Terminaba el partido y se veía a un Reus radiante, realmente feliz, disfrutando de la celebración, dejando claro, como hizo renovando en el momento más complicado de esta etapa, que se queda en Dortmund porque es donde quieren ganar y triunfar: ''No puede haber mejor sensación que esta''. La mejor racha de victorias de la actual Bundesliga se ampliaba a 4 victorias y en ese momento daba igual todo lo vivido las jornadas anteriores, era tarde de fiesta en Dortmund.

13 de 18 posibles y 13 goles en esta segunda vuelta, tras sólo 15 de 51 y 18 goles en la primera. A 8 puntos de Champions y 7 de Europa League, objetivos que se han declarado como lejos de la realidad actual del Borussia Dortmund hasta hace unos días. Lo que es evidente es que el BVB pasa por su mejor momento de la temporada, comienza a solucionar problemas que le perseguían desde hace meses y encara los meses decisivos del año impulsados por una victoria que puede ser un nuevo punto de inflexión, sobre todo en lo psicológico. Y justo ahora llega un partido de una importancia inmensa, el Dynamo en Dresden buscando los cuartos de final de la DFB-Pokal, la competición marcada como para disputar cuando se establecen los objetivos a principio de la temporada. 
 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Un problema normal

Hace menos de una semana podía ser líder en solitario, pero ahora está a 4 puntos de él con más pinchazos que victorias en lo que llevamos de Bundesliga. Varias son las causas pero un problema es el principal. Un problema que, un año más, vuelve a ser originado por las lesiones. Si hace dos años estas provocaron muchos dolores de cabeza a Klopp con la escasez de defensas, y el año pasado atacaron a todas las líneas y empezaron a dejar tocado el ataque posicional del Dortmund, este año lo han acabado dejando huérfano. Mediante la lesión de Gündoğan que todavía dura pero, salvo novedad, está por fin en su recta final. Además, se sumó la baja de Şahin. Esta zona ha sido la más afectada, porque también han estado fuera Kehl, Bender y Kirch, estando ahora mismo disponible sólo Sven.

No sólo es la zona de mediocentros e interiores la que deja al BVB sin claridad en el ataque posicional. El Borussia Dortmund acabó de presentarse al mundo entre 2011 y 2013, dos temporadas en las que logró un doblete, superando en la recta final de la Bundesliga y por 5-2 en la final de la DFB-Pokal al equipo que un año después conseguiría el triplete, y alcanzar por segunda vez en su historia una final de Copa de Europa. En ese período, el Dortmund tenía un eje central formado por Hummels, Gündoğan, Kagawa o Götze y Lewandowski. Por una u otra cosa, el BVB no ha tenido ninguno de esos jugadores en el inicio de este curso.


Volvió Hummels el miércoles y es posible que sea de la partida en el Revierderby. El Dortmund tiene centrales buenísimos, pero Hummels es una pieza clave. Hummels es el jugadores que inicia el juego desde atrás, capaz de batir líneas mediante pase o conducción, de darle el balón al mediocentros o al delantero con un preciso envío en largo. Y es ya el capitán, un líder en este equipo que aún no ha podido llevar el brazalete desde que fue nombrado primer capitán de un equipo en el que varias veces ha afirmado sentirse a gustísimo. Gündoğan tenía, cuando la espalda lo detuvo, pocos jugadores en su posición al mismo nivel. Pudiendo ser el primer receptor de la defensa o llegar él mismo al área contraria con una conducción tras algún regate. O simplemente servir de enlace entre defensas y mediapuntas. El mediapunta que se situaba en este carril central fue Kagawa primero y Götze tras la salida del japonés. Ambos jugadores que podían recibir entre líneas, con conducción y pases interior para Lewandowski, un delantero completísimo que lo mismo se desmarcaba para uno de esos pases que bajaba uno en largo y lo aguantaba para tocar de espaldas tras la llegada de sus compañeros o asistía para que marcara uno de ellos. Dos lesionados, dos fuera del equipo y uno recién llegado para su segunda etapa pero aún necesita tiempo para recuperar su mejor nivel. Ya hemos comentado qué falta para sustituir a Hummels y a Gündoğan, que el año pasado tenía a Şahin, que empezó necesitando minutos y acabó teniendo demasiados, pero sin él este año no tiene ni sustituto. Estas son las principales bajas para iniciar el juego. Luego, por delante, ni Kagawa a su nivel, ni Reus, ya ni Mkhitaryan, que es el jugador que más estaba ayudando utilizando su conducción tan vertical, ni Kuba... Y en punta sin Lewandowski todo iba a ser difícil. Puede que no se eche de menos su gol con Immobile y Adrián Ramos, pero se echa en falta mucho su juego de espaldas, su capacidad de asociación, de combinar con tanta precisión en carrera.

Estos problemas para salir desde atrás con el contrario esperando puede que sea lo que ha provocado la innovación en cuanto a sistemas de Klopp. Empezando por un 4-4-2 en rombo que funcionó para presión y contraatacar pero dejó dudas cuando era el rival el que presionaba en lo poco que lo utilizó Klopp.


Tal vez Klopp pretendía que, ante la ausencia de un especialista para lograr una salida limpia por dentro, escalonar a varios jugadores por el centro para lograr un mayor fluidez siendo más fácil llevar el balón al siguiente nivel. Tal vez lo hizo simplemente porque la mayoría de los jugadores disponibles dan su mejor versión jugando en una posición central. Lo cierto es que la novedosa formación tardó poco en dejar volver al clásico 4-2-3-1.

Pero para recibir al Stuttgart Klopp volvió a innovar con un 4-3-3 en árbol de navidad.

BVB ante el Stuttgart en fase defensiva

En fase defensiva se ve claramente definido cómo los jugadores a la altura del mediocentro (Bender), que serían los interiores en un típico 4-3-3, son los jugadores más exteriores (Jojić y Großkreutz). Por delante, los jugadores entre la línea de medios y el punta, Kagawa y Aubameyang, tienen una posición más centrada. Kagawa sí solía mantener esta posición más centrada, mientras que a Aubameyang se le vio caer más a banda, ambos por su propia naturaleza.

BVB teniendo que iniciar ante el Stuttgart

Aparecían problemas, un día más, a la hora de tener que sacar el balón desde atrás. Los jugadores más cercanos a Bender, un mediocentro más posicional y de labores defensivas, eran Großkreutz, un jugador de trabajo en banda, a la que cayó bastante, nada acostumbrado a tener que ayudar en la base, y Jojić, un jugador que parecía llegar para jugar en tres cuartos, pero que desde abril se estableció como interior por las numerosas bajas -y por méritos propios-, con trabajo, dinámico, llegador, pero no el más indicado para dar el primer pase. Por detrás del punta, Kagawa, que se pasó por el medio para intentar ayudar, pero el daño lo hace más cerca del área, y Aubameyang, extremo, segundo punta o delantero, rapidísimo, explosivo, casi un atleta, con gol. De hecho, no puedo dejar pasar la ocasión de decir que Aubameyang ha sido el jugador que por momentos ha tirado del BVB y la referencia, el jugador más importante, dando claramente un salto, con 6 goles y 2 asistencias en 8 partidos oficiales. Pero, en definitiva, todos jugadores con los que no es ninguna sorpresa que el Dortmund tenga problemas en estas circunstancias. Pero, ¿acaso no los tendría cualquier grande europeo si perdiera a sus equivalentes a estas bajas del Dortmund? Indudablemente.

A falta de Hummels, Subotić fue el jugador al que se le daba el balón una y otra vez para que recorriera los primeros metros y diera el primer pase, muchas veces a Piszczek.

Subotić para Piszczek una de tantas veces

Muchas veces llegó Subotić al centro del campo hasta ponerse a la altura de Bender para iniciar la jugada y permanecía ahí para que hubiera una opción de pase atrás.

Otro problema, como ya hemos comentado, es que el Dortmund no tiene en este momento especialistas para ayudar al mediocentro, así que este acababa teniendo a los compañeros que juegan por delante de él demasiado lejos.


La última captura refleja una circunstancia algo extrema en cuanto a la separación y no tan repetida, pero representativa de lo que llegó a ser en algún momento la tendencia de unos jugadores no acostumbrados a dar el primer pase, sino a recibirlo.

La plaga de lesiones es un enorme handicap. Es difícil compararlo buscando lo equivalente en otros equipos, pero para ponerlo en perspectiva vamos a compararlo con lo que sería en otros grandes europeos. ¿Se debilitaría el Bayern si le faltaran, por intentar hacer una aproximación, Boateng o Dante, Alaba, Xabi, Thiago, Rode, Højbjerg, Robben, Müller, Shaqiri y algún jugador secundario? ¿O el Real Madrid si tuviera de baja a Ramos, Marcelo, Kroos, Modrić, Illarramendi, Isco, James, Cristiano y uno o dos secundarios más? O el Chelsea sin Cahill, Azpilicueta, Fàbregas, Obi Mikel, Ramires, Hazard, Oscar y Schürrle. O Godín, Siqueira, Mario Suárez, Gabi, Saúl, Arda Turan, Raúl García, Griezmann en el equipo del Cholo. O Kompany, Clichy, Yaya Touré, Fernandinho, Lampard, Milner, Silva, Agüero y Scott Sinclair en el Etihad. O Piqué -siendo un líder en defensa-, Jordi Alba, Rakitić, Iniesta, Xavi, Mascherano, Messi, Rafinha y Pedro en uno de los favoritos a todo esta campaña. Entre posición e importancia podemos hacernos una idea de lo que serían algunos grandes de Europa con las circunstancias a las que tiene que hacer frente el BVB. Con algún equipo me he tenido que frenar porque se quedaba sin plantilla, y otros, aun frenándome, no tendrían ni sustitutos, lo que habla muy bien de la mejora del Dortmund en la profundidad de plantilla.

Por supuesto que un entrenador tiene que intentar sobreponerse a cualquier obstáculo, pero también hay que ser realistas y reconocer que en circunstancias así es imposible, o casi, encontrar soluciones para cualquier registro. Con casi 10 lesionados, varios de ellos importantes y tres de los cuales los mejores jugadores del equipo si están a su nivel, se puede pedir competir, ganar, más contra equipos inferiores, pero que se puede emplear cualquier forma bien me parece ya excesivo, hay que entender las limitaciones. Y en el partido que se avecina, el Revierderby, lo que menos importa es cómo, lo único que vale es ganar.

viernes, 22 de agosto de 2014

Creciendo en los deportivo y en lo económico

Por cuarto año consecutivo, el Dortmund perdía uno de su mejores jugadores. Tras Şahin, Kagawa y Götze, este año le tocaba a Lewandowski. El que parecía más difícil de sustituir, no por sus goles, pues no es que sea de los mayores goleadores de Europa, sino por todo lo que suma al juego, ahí sí es de los mejores del mundo. De hecho, por no poder haber encontrado sustituto el Dortmund decidió no venderlo el pasado verano. Pero sabiendo desde ahí que iba a salir este mercado, el Dortmund ha tenido tiempo suficiente para buscar un recambio para el polaco. Llegaron dos, Ciro Immobile y Adrián Ramos, dos delanteros diferentes y que pueden jugar juntos si así Klopp lo quiere, algo que parece bastante posible para más de algún partido con el nuevo 4-4-2 en rombo con el que Klopp ha empezado en la Supercopa y la DFB-Pokal, aunque siendo el otro punta Aubameyang. Además, por segundo año consecutivo llegó un jugador para una posición que careció de profundidad la temporada anterior, Matthias Ginter, un central con gran proyección que se unía a otros tres de primer Mundial. El fichaje de menor nivel es Ji Dong-Won, que ya se conocía desde el mercado invernal, y quizá sea uno de los jugadores que menos minutos tenga este año. Además, se efectuó la opción de compra por Nuri Şahin. Cuatro caras nuevas frente a las salidas del ya mencionado Lewandowski, su suplente de las últimas temporadas que ha sido de los peores jugadores del equipo, Julian Schieber, el joven delantero Marvin Ducksch en calidad de cedido, que dispuso de tan pocas oportunidades, y Manuel Friedrich, que terminó su contrato tras llegar el pasado noviembre como recurso de urgencia por la plaga de lesiones.

Vamos a comparar las plantillas que ha tenido el Borussia Dortmund las temporadas tras las dos primeras exitosas de este ciclo, las últimas en las que ha reinado el Bayern.

Plantilla BVB 2012/2013
(*) Llegó en el mercado de invierno
(**) Se marchó en el mercado de invierno 

Están incluidos todos los jugadores que participaron en aquella campaña, entendiendo como participación haber disputado minutos con el primer equipo, aunque he decidido excluir a Bálint Bajner, que apenas tuvo 20 minutos. El mayor problema del Dortmund en la temporada que fue subcampeón de Europa fue la cortísima línea defensiva. Laterales sin recambios, aunque Großkreutz acabó jugando en ambos costados de la defensa. En el centro de la zaga, la única alternativa a Subotić y Hummels era Felipe Santana, que bajaba considerablemente el nivel. Bastantes más habitadas estaban las dos posiciones centrales del 4-2-3-1 habitual, aunque con Kirch casi no se contó y Nuri Şahin llegó a mitad de temporada. Por delante, Bittencourt sólo pisó el césped en 5 partidos, la mayoría como suplentes, y Hofmann no alcanzó los 200 minutos. Con la salida de Perišić en el mercado de invierno, como opción para sustituir a los tres que jugaban por detrás de Lewandowski, se quedaban un joven e inexperto Leitner y un Großkreutz que era la primera elección cuando faltaba alguno de los laterales. En definitiva, prácticamente quedaba una plantilla de 18 jugadores en los que Klopp confiaba, de los que algunos suplentes estaban bastante lejos del nivel del titular.

Plantilla BVB 2013/2014
(*) Llegó en el mercado de invierno

Importante mejoría atrás se produjo el pasado curso. Por un lado, la llegada de Papastathopoulos suponía por fin la existencia de un sustituto de garantías para la pareja de centrales titular, incluso podía pelearles el puesto. En el lateral izquierdo se sumó llegando gratis Erik Durm, que tuvo una proyección espectacular que le llevó del filial del Mainz a ser campeón del mundo. Lateral derecho fue la principal posición de Großkreutz debido a la lesión de Piszczek que le mantuvo apartado casi toda la primera mitad. Como apartado estuvo los seis meses finales Subotić. Hummels también pasó tiempo lesionado. Klopp tuvo que recurrir a Friedrich, que llegó sin noviembre estando sin equipo y fue una pieza muy débil cuando no quedaba más remedio que poner a jugar. También las lesiones pasaron factura a Schmelzer. Sarr sólo jugó 2 partidos y medio. Y no he incluido a Günter porque únicamente disfrutó de un minuto de juego y salió en invierno. Una línea que puede parecer reforzada pero que las lesiones la debilitaron demasiado. Por delante, se sumó Kirch que gozó de muchos minutos al final de la temporada ya que se los ganó con fantásticas actuaciones y fue un plus en esa posición respecto al año anterior. Necesaria porque Bender también fue afectado por problemas físicos. Şahin fue el único jugador de su corte, ya que Gündoğan no llegó ni a un partido completo en agosto y por eso no lo he incluido. Jojić cambió Belgrado por Dortmund en enero y ayudó en esa posición, también como mediapunta y en la banda derecha. Hofmann aumentó con creces su contribución -sobre todo en la primera mitad de la temporada-. Se fue uno de tres cuartos, Götze, y llegaron dos, Mkhitaryan y Aubameyang, de forma que la profundidad creció. El problema es que esta línea tampoco quedaría libre de daños, y es que Kuba no volvería tras romperse el ligamento cruzado en enero. Arriba seguían Lewandowski, el mediocre Schieber y del segundo equipo se añadió Ducksch, al que no le dió mucha confianza Klopp, contándolo a él y a otros jugadores que prácticamente o no participaron en la primera vuelta, se queda una plantilla de 23, pero terriblemente lastrada por las lesiones.

Plantilla BVB 2014/2015

Gracias los traspasos ya mencionados, este año se ha dado otro paso hacia delante. Por fin cada jugador tiene un sustituto de garantías. Respecto a la gran salida de este año, lo positivo es que lo que menos se puede perder es gol, y la falta de gol es lo que más le ha hecho al Dortmund perder partidos importantes en los últimos tiempos, no la creación de oportunidades de gol. 22, 24 y 20 goles hizo Lewandowski en sus últimas tres Bundesligas, 4 menos que él hizo Adrián Ramos la pasada, 2 más que el polaco en los mismos partidos anotó Immobile en la Serie A -28 en 37 hace tres temporadas en la Serie B-. Además, Aubameyang es probable que mejore su aportación goleadora si sigue jugando en una posición más centrada. En definitiva, una plantilla de 25, obviamente siempre sujeta a la incógnita de las lesiones, siendo optimistas con la recupración de Gündoğan, con la incógnita del papel de Ji Dong-Won y con Sarr que, si bien ha cumplido un año más, es difícil que tenga minutos si los demás se mantienen sanos. La profundidad de plantilla fue la principal causa que le alejó de títulos al Dortmund los últimos años -porque por su 11 titular puede competir con cualquiera-, y la mejora en ese aspecto es lo que más ilusiona. Eso sí, los objetivos que se marca el club son los mismos que para la 2013/2014: clasificación directa a Champions, superar la fase de grupos en esa competición y el título que hay que pelear es la DFB-Pokal. Todo lo demás será sumar mucho.

Ampliación de capital y eliminación de las deudas

No sólo llegan en lo deportivo las buenas noticias, también en lo económico. De sobra conocido es que el Ballspielverein Borussia 09 e.V. Dortmund estuvo al borde de la bancarrota en 2005. 9 años después, de la manode Hanz-Joachim Watzke, el club no hace más que mejorar. El último paso ha sido el anuncio de una nueva ampliación de capital de 114 millones de euros mediante la esperada venta de 24'5 millones de acciones que han sido ofrecidas por 4'66 euros cada una. Los principales compradores de estas acciones serán la compañía de la industria química Evonik, el patrocinador que el equipo lleva en la camiseta y que renovó hasta 2025, la marca que lo viste, Puma, y, principalmente, Signal Iduna, que da nombre al estadio y que ha extendido el contrato con el club hasta 2026. Aunque estos tres patrocinadores se conviertan en accionistas, el Dortmund sigue conservando todo su poder en las decisiones del club. El dinero será utilizado principalmente para acabar con las deudas pendientes, que son aproximadamente de 40 millones de euros. También para hacer crecer al Dortmund en Asia y Estados Unidos. Por ejemplo, con la ya anunciada primera oficina representativa del Dortmund fuera de Alemania, que se establecerá en Singapur. Otro de los planes es incrementar el gasto en los salarios de los jugadores, que actualmente está en 77 millones de euros y se pretende alcanzar los 120 millones, algo que aumentaría el poder de retención de los jugadores. Y Watzke espera que para 2017 o 2018 los ingresos anuales sean, sin incluir los traspasos, de 300 milones de euros. Hace justo un año salían las cifras del resultado económica de la anterior temporada y Watzke hablaba de que creía que nunca había habido un beneficio como ese de 50 millones de euros.

El crecimiento del Dortmund no ha sido sólo el futbolístico que le ha llevado a ganar dos Bundesligas, dos Supercopas y una DFB-Pokal y le ha llevado a alcanzar la final de la Champions, también ha sido económico, un cremiento y una resurrección del club increíble, pero esto se merecería dedicarle un artículo completo. Un crecimiento que se empezó a sembrar con la llegada de Hanz-Joachim Watzke hace 9 años, que junto a Jürgen Klopp, Michael Zorc y otras personas del club hace que este proyecto siga creciendo sin perder la ilusión que le caracteriza.

 

 

miércoles, 16 de abril de 2014

Reforzados

Es complicado sacar conclusiones positivas de una eliminación de una competición, pero, además de la gran imagen dada y transmitir a Europa que pueden seguir y seguirán compitiendo con la élite del continente, cumplida una semana de la victoria insuficiente del Dortmund al Real Madrid en la vuelta de cuartos, parece que a más de un jugador ha salido beneficiado de su actuación en aquel partido.

De las 4 partes en las que se puede dividir la formación del Dortmund (4-2-3-1), la más novedosa era la formada en el medio por Kirch y Jojić De hecho, era la primera vez que formaban pareja en el centro del campo. Esto fue propiciado por las bajas: de los 4 mediocentros habituales, Bender y Gündoğan eran baja de más larga duración y Kehl (sanción) y Şahin (molestias) tampoco pudieron jugar. Olivier Kirch, al que le dijo Klopp que ha tenido el mejor desarrollo que había visto con 30 años, había jugado hasta hace un mes la segunda parte del partido de la primera vuelta de Bundesliga ante el Freiburg y el partido de DFB-Pokal ante el Saarbrucken, o lo que es lo mismo, 135 minutos. Estos ya se habían visto aumentados en el último mes: 192 minutos entre 4 partidos de Bundesliga. Y en la Champions respondió con creces. Como el mediocentro claramente más posicional, fue de lo mejor del partido. En lo defensivo destacó sobre todo en la primera parte, bien colocado, siempre atento, llegando al corte y a robar sin necesitar mucho velocidad, impidiendo varios ataques rivales, muy serio. Además, sin cometer errores que permitieran contraataques del Real Madrid y muy seguro en el pase, sobre todo en pases no muy largos sin arriesgar. Fue de lo más sorprendente del encuentro y ayer ya volvió a tener minutos, sólo 15' en la semifinal de DFB-Pokal, pero con Bender y Gündogan todavía fuera y Kehl y Nuri necesitando de vez en cuando un descanso, sería más normal verlo con minutos en estas últimas jornadas de Bundesliga, también porque no queda ya nada en juego. Miloš Jojić fue el interior, el que más se descolgaba, en ocasiones sin balón salía hasta prácticamente llegar a la posición de Reus, pero partía en paralelo con Kirch. Jojić había jugado casi todos sus minutos en el Dortmund como mediapunta, apenas lo había hecho junto al mediocentro, pero esta vez la situación lo pedía por muy exigente que fuera el partido. Y completó la buena actuación de la pareja. Dinámico y con una movilidad que se echa de menos cuando está Şahin y no Gündoğan, con una diestra bastante buena y con llegada. También aporta trabajo. En lo que menos ayuda es en la base de la jugada. Una semana después, ante el Wolfsburg en la DFB-Pokal, volvió a ser de la partida en esa misma posición y completó los 90' por segunda vez desde su llegada -la primera fue ante el Madrid-, aunque acabó en la banda derecha, como ante el Bayern. Pero, aunque haya empezado a tener más protagonismo del que quizás se esperaba a estas alturas, la sensación es que el serbio sólo ha dado por ahora un poco de lo que tiene, y también da la sensación de su posición sigue siendo la mediapunta, pero en esta última semana ha pasado otra cosa que puede que se lo vaya a complicar.


Y es que desde esa vuelta de octavos empezó a consolidarse la posición centrada de Reus. Él no necesitaba reivindicarse, pero sí que lo ha hecho el que juegue junto al delantero gracias al fantástico rendimiento que dio ese día. Esa es la posición en la que hizo una fabulosa temporada en la última que pasó en Mönchengladbach, pero cuando llegó el centro lo ocupaba Götze, y este año Mkhitaryan y en segundas partes Hofmann y ahora Jojić parecían por delante de él para ocupar el carril central. Pero ahora ha cambiado, en los últimos tres partidos -Real Madrid, Bayern y Wolfsburg- ha jugado todos sus minutos como segunda punta, dejando en las bandas a Grosskreutz, Mkhitaryan, Jojić, Aubameyang y Hofmann. Ahí tiene aun más libertad, más espacio para moverse, para entrar en juego, y que participe Marco Reus en el Dortmund es fundamental, también puede conducir más las contras, en lo que es un maestro, y quizás también veamos aumentadas sus cifras goleadoras y sea más determinante, aunque ya es difícil -21 goles y 20 asistencias en 39 partidos, ha asistido o marcado 12 de los últimos 13 goles del Dortmund-. 

También podrían destacarse otras individualidades, como Durm, que es la segunda vez esta temporada en la que está teniendo continuidad en el lateral izquierdo por la baja de Schmelzer y cada vez se le ve más adecuado a la posición, y siempre aportando en sus incorporaciones, notándose su pasado como jugador más ofensivo. Hummels hizo una gran eliminatoria de cuartos, sería una gran noticia que le respeten las lesiones y vuelva a ponerse a punto para verlo a su máximo nivel en la 2014/15. En ese partido de vuelta hay que destacar a Friedrich, que tras su llegada al BVB en su vuelta al fútbol había mostrado claros signos de debilidad y se presumía como uno de los puntos por los que podía sufrir el conjunto alemán, pero estuvo más que correcto, con mucho acierto. Pero aunque Friedrich sea ahora mismo el tercer central, tiene muy por delante tanto a Hummels como a Papastathopoulos, que, sin hacer mucho ruido, está siendo uno de los mejores jugadores esta temporada. Además, aunque fue noticia en la Champions por no aprovechar ocasiones que pudieron valer una prórroga, Mkhitaryan, ahora jugando en la banda derecha, ha marcado en los dos últimos partidos y ha recuperado la confianza. Queda sólo un mes de temporada, veremos si estas reivindicaciones siguen recibiendo su beneficio y si estos buenos estados de forma se prolongan, algo que será clave si el Dortmund quiere alcanzar su gran objetivo, la DFB-Pokal por la que peleará en Berlín contra el Bayern o el Kaiserlautern.