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sábado, 26 de diciembre de 2015

Punto de inflexión o de confirmación

Una de las afirmaciones más repetidas sobre la Premier League es que ''las jornadas de Navidad marcan el devenir de la temporada''. Como los polvorones, cada año la idea gana fuerza conforme se acerca el invierno. El Southampton se plantaba en estas fechas con arrastrando la pesada losa de 6 partidos sin conocer la derrota, 5 de ellos contados como derrotas, volviendo a dibujar una trayectoria descendente en una temporada de tres fases distintas. El Arsenal llegó con resaca. Ni la de Nochebuena ni la de Nochevieja, sino la que le duró una semana tras ganar al que mucho consideran máximo favorito al título, lo que motivó las consideraciones de un Arsenal tan serio aspirante como nunca. El dolor de cabeza le privó, como las otras veces desde que el Soton volviera a la Premier, de una victoria en St Mary's que no logra desde 2003.

De la Premier League ya es también inseparable sus constante globalización, y qué mejor hecho para constatarlo que un internacional por Curaçao siendo decisivo en el partido que cierra el Boxing Day. Cuco Martina no había acumulado ni 300 minutos, pero en su debut como titular comenzó a escribir el guion del Southampton 4-0 Arsenal. El primer gol estableció la dirección que tomaría el encuentro: dotó de confianza a los locales, de intensidad con la que iba en cada entrada, de seguridad en su defensa. Por el otro lado, sacó a relucir las dificultades del Arsenal para organizar un ataque posicional, donde echó de menos las soluciones que aportan Cazorla y Alexis Sánchez. Özil fue neutralizado, Wanyama y Clasie no le dejaron meter un pase hacia delante en el último tercio, y tuvo que desplazarse a la banda para tocar balón, de cara a muchos jugadores. Giroud no contactaba con nadie, pues Fonté y Virgil van Dijk no le permitían ningún tipo de comunicación. Los únicos suspiros en St Mary's los provocaba Monreal que, entre que el Soton se orientaba al centro para evitar el juego interior o a la otra banda por un Bellerín de presencia más continua y que Walcott no se fija en banda izquierda, podía sorprender desde atrás con espacio.

Los de Ronald Koeman no tenían por qué ceñirse a la mitad del juego. Los cuatro jugadores más adelantados proporcionaban distintas formas de atacar. Tener en las bandas a Ward-Prowse y a Steven Davis es aumentar las herramientas de control, de buscar posesiones más largas, con ambos sintiendo habitual el movimiento de centrar su posición. Además, el inglés tiene como una de sus facultades más destacables el golpeo de balón, por lo que puede ejercer de lanzador. Tanto con conducción como con pase también lo puede hacer Sadio Mané. No fue su tarde de mayor impacto, en parte porque estuvo mejor acompañado que muchas veces esta temporada, pero siguió ofreciendo esa aceleración de los ataques, de que también pudieran alcanzar un final si partían desde más lejos. Todo esto fue un complemento idóneo para Shane Long, o tal vez él fue el complemento. Tiró desmarques sin cesar, en diagonal o en vertical, cortos o para que el ataque recorriera muchos metros con pocos toques, pero siempre para que Mertesacker y a Koscielny sufrieran como pocas veces en los últimos meses. Con la ausencia del indiscutible Pellè, el irlandés, delantero de diferente corte, puso todo de su parte para aprovechar que le habían puesto todo lo que le hacía falta. Desplegó su mejor juego y mereció la valoración de mejor jugador. Mientras los salidos de la academia de los Saints circulaban en los cambios del Arsenal, los goles siguieron cayendo del lado local.


Otra afirmación, esta no de exactitud matemática, avisa que ''en Inglaterra nadie lo gana todo en Navidad''. El Arsenal debe aferrarse a ella para que le afecte lo menos posible una goleada de esta magnitud. Pero tendrá que lidiar con intentar no lamentar las bajas que lleva acumulando toda la temporada en la época más exigente físicamente. El Southampton afronta lo que viene sin tiempo para disfrutar una de las mayores victorias desde que regresara a la élite del fútbol inglés, y con el estímulo de iniciar una cuarta fase en esta campaña para no quedar en tierra de nadie en la tabla.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Incombustible McCarthy

No empezaba de la mejor manera el partido para el centro del campo del Everton: Gareth Barry caía lesionado doliéndose mucho de un tobillo que tenía tocado, y se tenía que ir en camilla, con la pierna inmovilizada. Ni Bešić, ni Osman, entraba Darron Gibson, que sumaba 8 minutos en esta Premier League divididos en dos partidos. Pero a su lado permanecía el insustituible, el que rara vez no cumple, James McCarthy.

En la primera parte vimos un Everton poco profundo en ataque posicional un día más, con Barkley desplazado a la banda y dando lo mejor de sí cuando encontraba metros para conducir por dentro, un Lukaku que no pisaba el área, un Coleman que no tuvo impacto en ataque. En la segunda parte salió mejor, el Sunderland se puso por delante y en general acabó siendo un partido más de empate. Pero, sobre todo en este segundo periodo acabamos viendo a un casi omnipresente James McCarthy. 


A McCarthy no le importa mucho su compañero, él sigue a lo suyo. Combina en el medio y aparece en tres cuartos para dar un pase. Abarca mucho terreno, recupera balones, se exprime al máximo para cortar una contra. Era extraño no ver a McCarthy en alguna parte. Recuperaba y repartía, hacía todo el trabajo necesario en el medio. El de Glasgow no dejaba terreno por cubrir, daba igual quien se le cruzara en el camino, aunque fuera Lee Mason, que acabó probando el césped. Fue un motor con reservas ilimitadas el ex del Wigan. O casi. Llegando el descuento, apareció por su frontal para recoger un balón que podía acabar en ocasión. Instantes después, tenía que tirarse al suelo con problemas musculares en la parte posterior del muslo. Exhausto, tocado por el incansable esfuerzo desplegado. Tenía que retirarse con evidentes problemas. Pero no había llegado hasta ahí. En el 93', en un saque de esquina del Sunderland, aparecía James McCarthy a un metro de la línea de gol para despejar un remate de cabeza que olía a 2-1. Al Everton no le quedaban cambios y había vuelto lesionado. El segundo jugador con más minutos la temporada pasada en el Everton, el cuarto de campo con más en esta. Una notable actuación más de uno de los hombres que más valora y más exprime Roberto Martínez.

sábado, 4 de octubre de 2014

La reaparición que decidió

Se lesionó en marzo, se perdió una Copa del Mundo en la que podía ser importante con una selección con muchas expectativas y no había vuelto a tener opciones de ayudar a un equipo del que era una pieza imprescindible. Este sábado volvía Christian Benteke y su pública lo recibía con una ovación. Pero al final la vuelta que marcó el partido fue la de un brasileño que nunca recibió la valoración que merece.

La segunda parte estaba más que entretenida para el espectador neutral. En los primeros tres minutos, Agüero mandó una al palo, Richardson casi marca en la contra, Guzan hizo una parada y Fernandinho estuvo cerca del larguero con un disparo lejano. La tónica del partido fue la misma en los minutos posteriores. El Manchester City con numerosas llegadas y ocasiones desperdiciadas, mientras que el Aston Villa encontraba espacios a la contra para correr y explotar la espalda de los centrocampistas centrales del Manchester City  para responder con ocasiones acercándose al gol. N'Zogbia lo aprovechó bastante con conducciones desde la derecha hacia dentro. 


Entonces llegó el minuto 64 y el partido cambió totalmente con la reaparición de Fernando. Pellegrini hizo un cambio clásico de Mancini que tantas veces se le criticó pero que tantos puntos le dió, quitar a uno de los dos puntas para dar entrada a un mediocentro y cambiar al 4-2-3-1. El principal objetivo de ese cambio para Roberto solía ser adelantar a Yaya Touré sin debilitar el centro del campo para aprovechar la llegada del marfileño y su capacidad de decidir sobre todo con sus goles. El cambio de Pellegrini no tenía tanto esta finalidad, pues el mediapunta pasó a ser Frank Lampard -que anteriormente tuvo que sustituir al lesionado Fernandinho-, del que también se puede aprovechar su llegada y su gol, como ha demostrado durante casi dos décadas y en las dos últimas semanas en su nuevo equipo. Pero es que también pretendía blindar al equipo ante las contras y ataques verticales del Aston Villa que tanto daño estaban haciendo a los espacios que dejaban.


Y así fue. La entrada de Fernando recuperó para el Manchester City el control que había perdido, le hizo establecerse en campo contrario con el balón y no volver a sufrir contragolpes rivales. Al final volvió a decidir Touré, que lo necesitaba tras un flojo inicio de camapaña. Y también marcó Agüero, que había estado muchos menos acertado de cara a puerta de lo que es habitual. Fernando le volvió a dar a los Sky Blues el equilibrió que vino a aportar ante la falta de un mediocentro posicional de primer nivel y las desventajas de jugar con dos interiores de élite, llegadores, con físico y técnica pero sin ser jugadores para guardar la posición. Durante su ausencia, el conjunto de Pellegrini sólo ganó uno de los seis partidos de Premier y Champions -incluyendo en el que se fue lesionado en la primera parte con 0-0 y acabó perdiendo el Manchester City-. En su vuelta, el mediocentro ya dejó constancia de su importancia, y seguirá teniendo partidos para demostrar su nivel que no llegó a recibir el reconocimiento merecido durante su estancia en Oporto.

Mapas de calor del Aston Villa en las dos partes de la segunda mitad. 
A la izquierda, los 19' sin Fernando. A la derecha, los 30' con Fernando.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Quién lo iba a decir

Quién iba a decir tras perder en la primera jornada ante el Aston Villa y sin pintar nada bien lo que venía por delante de temporada nada más empezar que el Arsenal empezaría su sexto partido de Premier sabiendo que, si ganaba, sería líder en solitario al término de la jornada. Quién iba a decir que lo haría con una línea de tres cuartos del equipo que formarían, por segundo partido consecutivo, Gnabry, la perla de la cantera del Arsenal de quien se habla también, en la derecha, por lesión de Walcott, y dejando muy buenas sensaciones; Wilshere en la izquierda tras mucho tiempo actuando sólo en el carril central, como mediocentro o, más recientemente, de mediapunta y Özil por dentro, como la nueva estrella de los de Wenger, aunque no realizara en Gales su mejor actuación desde que ha llegado al combinado londinense. De hecho, quién iba a decir con el mes de agosto ya terminado que Wenger decidiera gastar 50 millones de euros en un jugador, superando por mucho el fichaje más caro de la historia de los Gunners. Quién iba a decir que fuera Giroud, en este momento, aunque no en solitario, el máximo goleador de la Premier. Quién iba a decir que este sería el año del resurgimiento a lo grande de Aaron Ramsey, probablemente, el mejor jugador y más decisivo del Arsenal en este comienzo de temporada, con 8 goles y 3 asistencias, trabajando, llegando, repartiendo juego, finalizando jugadas. Quién iba a decir hace unas semanas -bueno, de esto alguno no tenía duda- que iba a formar pareja con él en el centro del campo Flamini, incluso era difícil de pensar cuando, en medio de muchas críticas a Wenger y el club por no gastar ni una libra el verano, que se anunciaba como en el que por fin iban a hacer un desembolso importante teniendo ya menos problemas con el pago del nuevo estadio, Flamini volvía al Arsenal. Y siendo Mathieu titular sin discusión por lo que ha hecho nada más llegar, dándole algo de lo que carecía el Arsenal y más aún con la baja de Arteta. Quién iba a decir que este gran momento de forma coincidiera con casi una decena de jugadores lesionados, entre lo que están Walcott, Cazorla y Podolski, que fueron los jugadores de tres cuartos titulares en mucho partidos la pasada temporada. Con Arteta recién reincorporado de la lesión. Y Walcott acaba de caer y estaba a buen nivel, no debería de tener muchos problemas para recuperar la titularidad. Pero otros fijos como Cazorla o Arteta pueden tener problemas para recuperar un puesto en el once con las llegadas de Özil y Flamini. Quién iba a decir que el Arsenal aguantaría la ventaja de un sólo gol en el Liberty en el final del partido sin el balón, con Szczesny ganando por arriba, con autoridad, dos balones al área. Quién lo iba a decir cuando, tras tantos años sin títulos, algunos dieran casi por segura la salida de Wenger en 2014. Esta semana se ha hablado de la renovación del técnico alsaciano. Lo más importante son las buenas sensaciones y el estado de forma de varios jugadores, la posición en la tabla es menos importante a finales de septiembre. Pero quién iba a decir que el Arsenal fuera a llegar a la séptima jornada como líder de la Premier. 


lunes, 8 de abril de 2013

Uno se hunde y el otro se mantiene

Con la lucha por el título faltándo por decidirse sólo matemáticamente, la emoción se ha trasladado a otras zonas de la tabla en la Premier, a la lucha por clasificarse para la Champions y, sobre todo, por la salvación. De los ocho equipos a los que separan únicamente seis puntos, uno jugará el año que viene en la Champions. Tras esta jornada, parece que las otras dos plazas serán para Reading, que perdió en casa 0-2 contra el Southampton, y el QPR, al que a segundos del final se le esfumaba toda la ilusión de volver a engancharse a la pelea. 

El Wigan fue el dominador del encuentro, más aún con la expulsión de Bobby Zamora cuando sólo se habían jugado 21 minutos por ir con los tacos hasta la cabeza de Jordi Gómez. Con doble pivote de bastante nivel formado por McCarthy y Jordi Gómez. Aún así, lo que le faltó al Wigan fue encontrar los últimos metros, por momentos lento y plano con el balón, entrando Koné poco en contacto con el balón y haciéndolo muchas veces de espaldas. Apostó el Queens Park Rangers por esperar y buscar un ataque más directo con las contras. El principal activo fue Townsend, sacando en la mayoría de las ocasiones la pelota por la banda derecha, con velocidad, regate, pero solía coger el balón muy lejos del área contraria y el QPR producía poco en ataque. Fue seguramente el mejor de su equipo, en el que está cedido y disfrutando de oportunidades en Premier que todavía sigue sin tener en el Tottenham, que le cede incluso a varios equipos cada temporada, y donde coincidió con su entrenador actual, Harry Redknapp. El gol del QPR surgió tras un robo en una jugada de estrategia mal ejecutada por el Wigan. Esta vez el Wigan se quedó con un solo jugador atrás y dejando espacio para que M'Bia condujera y Rémy, que se había tirado casi todo el partido jugado solo arriba, rematara con un magnífico disparo de primeras. Porque cuando tienes un jugador cuyo potencial está muy por encima de la mayoría de jugadores de la zona baja de la tabla, a veces es lo único que necesitas para marcar diferencias. Sin embargo, esta vez no fue suficiente. Lo que no consiguió el Wigan con el balón en juego lo hizo a balón parado. Así fue como casi salió tocado de Loftus Road pero también como lo arregló. Una falta desde la frontal, un disparo sin la potencial del de Rémy, pero con elegancia y la precisión justa -quizá podría no haberla sido si Taarabt no agacha la cabeza-. Maloney, menos mediático que el goleador de francés, pero seguramente más querido por sus actuales aficionados.


El Wigan se queda en descenso, empatado con el Sunderland, que está justo por encima, pero con un partido menos. Ni Southampton ni West Ham, ya con 37, quedan todavía descartados. Pero sí posiblemente Reading y Queens Park Rangers. Uno en una racha malísima, otro que sigue sin dar los resultados que se puede esperar de su plantila. Menos candidatos, pero no por ello menos estimulante. 

domingo, 20 de enero de 2013

There's only one Nigel Adkins

La noticia saltaba el viernes por la mañana e, inmediatamente, era seguida de muchas reacciones. Todas, o casi, coincidían con lo inesperada que era la decisión. Los seguidores del equipo manifestaban en las redes sociales su indignación, frustración, decepción y enfado por la decisión de Cortese, el presidente del club. McMenemy –ganó como entrenador la única FA Cup que tiene el Southampton-, fue uno de los sorprendidos e indginados por la destitución. Otras personalidades del mundo del fútbol, aunque no relacionadas con los Saints, compartían las opiniones. Alex Ferguson habló de “mundo loco’’ e “injusta decisión’’, mientras que Rafa Benítez se mostraba realmente sorprendido porque estaba haciendo un gran trabajo. “No me sorprende’’, declaraba Matt Le Tissier, aunque también reconocía que le parecía un momento extraño de la temporada. Muchos comentarios han sido los ocasionados por las palabras de Matt Le Tissier, y es que, si a Le God no le sorprendía, por algo sería. Ya resultaba raro que el anuncio de la llegada de Pochettino se produjera inmediatamente después del despido de Adkins. Más tarde, Cortese dijo que la decisión se había hecho pensando en la ambición del club a largo plazo, ¿es que no estaba Adkins a la altura de las ambiciones? Para el italiano, no.

Todo empezó en la pretemporada, en una reunión entre Cortese y el cuerpo técnico, Adkins y sus ayudantes. Era poco después del segundo ascenso consecutivo pero, al parecer, las palabras de Cortese no fueron de felicitación, sino que les dijo: “La gran mayoría de vosotros no sois lo suficientemente buenos para la Premier League’’. A principios de noviembre, cuando peor estaba el equipo y tras un comienzo plagado de malos resultados, parecía estar más cerca la salida de Adkins, pero si no llegó parece que no fue por decisión de Cortese. Todo apunta a que el cambio de entrenador no se produjo por algún problema cuando ya estaba casi cerrado el sustituto. Lo que Adkins ya sabía era que Cortese no creía en él, y ya esperaba como iba a finalizar esta nueva reunión del viernes.

 El mensaje que Adkins dejó a sus jugadores. 

Razones deportivas para la destitución no se encuentran. Nigel Adkins llegó en 2010 a un equipo que años atrás había pasado graves problemas económicos, era el 22º de League One y lo ha dejado el 15º de Premier League. Sus dos temporadas finalizaron en ascenso para llegar hasta la máxima competición del fútbol inglés, en la que no jugaba desde 2005. Cierto es que en el inicio de temporada se sucedieron los malos resultados, aunque con alguna buena actuación, era un equipo que parecía estar por debajo de sus posibilidades y pasaba la mayoría de las jornadas en descenso. Pero ahora el equipo está en su mejor momento. Lallana es el mejor del equipo y dejó muy buenas sensaciones. Gastón Ramírez cuando ha tenido continuidad ha jugado buenos partidos, aunque todavía no ha mostrado su potencial. Los problemas jornada tras jornada en defensa le han costado muchos puntos, pero han ido a menos y han permitido que se afiance en el lateral izquierdo el prometedor Luke Shaw. Ha encontrado en Cork y Scheneiderlin una buena pareja para el centro del campo. Rickie Lambert es, un año más, el máximo goleador del equipo. Puncheon está realizando una temporada que pocos esperaban. Lo peor últimamente era  alguna lesión, como la de Lallana que está mes y medio sin jugar, Fonte que ya se ha perdido varios partidos o Lambert que ha tenido que partir desde el banquillo en alguna ocasión. En las últimas jornadas la mejoría era evidente. Solo 2 derrotas en los últimos 12 partidos, ninguna en los 5 últimos, consiguiendo empatar contra el Arsenal y en Stamford Bridge y ganando a equipos que están abajo como Aston Villa, Reading y Newcastle. Sin duda, motivos para creer en la salvación, y muestran que Nigel Adkins es un técnico capacitado para dirigir a los de St Mary’s.


Lo que queda claro es que la afición del Soton estaba volcada con Adkins, esta sensación se ha incrementado tras el cese del entrenador y ha terminado de disparar el odio hacia el presidente italiano. Todos con Nigel y todos contra Nicola, así está el ambiente que rodea al club del sur de la isla. Ahora toca esperar a ver como arranca Pochettino, consiguió cosas interesantes con el Espanyon, pero es un técnico sin experiencia en el fútbol inglés y que llega a mitad de temporada de un equipo que tiene la salvación como objetivo. Pase lo que pase, los seguidores siempre van a tener un gran recuerdo de Nigel Adkins y le van a agradecer lo que ha hecho por el club, no tienen ninguna duda en que era el hombre que debía y merecía estar al frente de este proyecto porque, como seguro que vamos a escuchar mucho estos días en St Mary’s, There’s only one Nigel Adkins.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Su vuelta como motivo de ilusión

Haber pasado más de la mitad de las jornadas en descenso con 20 jornadas de Premier disputada -19 el Southampton porque tiene un partido aplazado- no es un motivo para que los aficionados del Southampton crean en la salvación, aunque llevaran siete años sin disfrutar un partido de su equipo en la máxima categoría del fútbol inglés y hace año y medio aún lo veían en League One –tercera categoría-, pasando temporadas atrás momentos complicados por problemas económicos, solucionados, entre otras cosas, gracias al trabajo en las categorías inferiores, seguido de ventas de jugadores importantes ya conocidos en el mundo del fútbol, esto le ha posibilitado realizar una inversión importante en varios jugadores para intentar permanecer varios años en la que es, posiblemente, la mejor liga del mundo. Pero, volviendo a los problemas deportivos en el presente, tampoco invita al optimismo que el único partido que ha ganado en casa sea contra el peor junto como local y último clasificado, ni que solo el Aston Villa haya recibido más goles en esta Premier. Aunque posiblemente el mayor problema no sea ningún dato, pero sí que afecte a ellos, es el poco carácter mostrado para sacar un partido adelante, en ocasiones ha sufrido con el marcador a favor cuando le han apretado y se ha visto perdiendo la ventaja, unido a graves problemas defensivos. A muchos todavía les viene grande esta competición. Positivo es que de los últimos nueve partidos solo en dos se ha marchado sin puntuar y por una diferencia de un gol, o que sea el más goleador de los cinco últimos de la tabla. También tener en plantilla a jugadores como Rickie Lambert, máximo goleador en la 2009/10 en League One y en la 2011/12 en Championship siendo elegido mejor jugador de esta última; Gastón Ramírez, ya habitual en las convocatoria de la selección uruguaya y al que se le asoció un posible traspaso a un grande durante el verano; una pareja de mediocentros formada por Jack Cork y Morgan Schneiderlin, con la que ha encontrado el equilibrio en el centro del campo; o algún jugador que a sus 17 años ya es titular y se le relaciona con los grandes de Inglaterra. Sin embargo, es Adam Lallana la mayor ilusión para muchos seguidores de los Saints.

Adam David Lallana llegó en el año 2000 a la Academia del Southampton, hoy, con 24 años, ya ha pasado media vida en el club del sur de Inglaterra. En las categoría inferiores, fue integrante de la plantilla que llevó al Soton en 2005 a su única final de FA Youth Cup, quedándose en el banquillo en la final ante junto a Gareth Bale, mientras eran titulares Theo Walcott, Nathan Dyer y Leon Best entre otros. Los mencionados debutaron en Premier antes que él, Lallana tuvo que esperar hasta este verano, solo él queda en St Mary’s de los ahora más conocidos que coincidieron en aquel equipo de juveniles. Lallana debutó con el primer equipo en 2006, estando en League One, con 18 años. Seis años hasta su debut en Premier, siendo de las piezas importantes en los dos ascensos consecutivos.

El de St Albans –capitán desde la primera jornada- ha sido este año, si no el mejor, uno de los mejores hombres de Nigel Adkins en el esperado regreso a Premier, hasta el punto de ganarse una convocatoria con la selección inglesa –sin debut- que le pilló por sorpresa. Partidos con buenas actuaciones, otros dejando detalles de su calidad, en alguno interviniendo menos, pero todavía tiene potencial para demostrar muchas cosas más. Antes de su lesión en el Southampton-Reading del 8 de diciembre, Lallana fue de la partida en todos los partidos de la competición doméstica, perdiéndose solo los últimos 10 minutos ante el Manchester United y el descuento en Goodison Park. Eran 10 de los últimos 15 puntos los que sumaba con esa victoria ante el Reading en la que Lallana se lesionó con empate a cero en el minuto 40. En los partidos que se ha perdido Lallana, el Southampton no ha conseguido ganar, sumando solo dos puntos sobre nueve posibles.

Lallana, a diferencia de extremos que han salido de la academia, no es un jugador que destaca por su potencia física o velocidad. Él no es un extremo, la gran mayoría de sus partidos los juega en banda izquierda, pero con tendencia y libertad de movimientos. En el comienzo de la temporada fueron varios los partidos en los que actuó como interior izquierdo o mediapunta, más alejado de la línea lateral. Jugador  con talento, habilidoso, técnico, con clase, buena conducción, control del balón con la pelota pegada al pie más que notable, regate, buen pase con capacidad para asistir con centros o entre líneas, buen disparo con rosca con el que suele buscar el palo largo, diestro pero se maneja bien con la izquierda. De esos por los que merece la pena ver un partido esperando que tenga un gran día. Se siente cómodo en tres cuartos de campo, acercándose al área, aunque también puede bajar al centro del campo para ayudar en la base a la salida de balón. En cuanto a sus estadísticas, comparadas con temporadas anteriores, en esta -2 goles y 5 asistencias- donde se encuentra más lejos de sus cifras es en el apartado goleador. Está por ver si alcanzará las del año de Championship -13 goles y 11 asistencias-, el del último en League One -11 goles 13 asistencias-, o las de su mejor temporada en lo que a goles se refiere, la 2009/10 -18 goles y 5 asistencias-.


El primer día del año, el Arsenal visita una de las ciudades del condado de Hampshire, donde está situado el puerto del que salió el Titanic. Lallana no tiene una lesión grave, pero todavía no se sabe si podrá recibir el año con gol, como ya hizo en el 2011. Su contrato con el Southampton acaba en junio de 2015, algunos le señalaban como candidato a revelación de esta temporada, todavía tiene tiempo para demostrar hasta donde llegan sus posibilidades, poder ganarse otra llamada de Hodgson, ayudar a que el equipo mantenga la categoría y, aunque cada vez parece más difícil por la fuga de talento surgido de la Saints Academy, que siga creciendo en el Southampton.