miércoles, 10 de diciembre de 2014

También lejos de St. Jakob-Park

Torsten Fink eliminó al Manchester United de la Champions League y le ganó al Bayern subcampeón de Europa y pre-triplete. Murat Yakin elminó de Europa League al Tottenham de Bale y Villas-Boas y le ganó dos duelos al nuevo Chelsea de Mourinho, incluido el de Stamford Bridge. Paulo Sousa ha dejado al Liverpool en el camino, haciéndose con el billete que quedaba para los octavos de final. Da igual que ya no estén Shaqiri, Xhaka (el pequeño), Stocker o Yann Sommer. El FC Basel sigue emocionándonos cada temporada con conquistas que podrían parecer hazañas pero que deberían de dejar de sorprendernos. Porque el Basel ya no debería ser un desconocido, ya no debería ser tanta sorpresa que dejara a un rival de mayores condiciones y posibilidades eliminado, sobre todo si es inglés. Además, esta vez, al contrario que otras machadas como la del Tottenham o la del Manchester United, lo cerró en territorio rival.

Desde el principió se vio un Basel que tenía las cosas claras. Mucho más intenso, a morder, marcas cercanas en la salida, presión, impedir líneas de pase a los que iniciaban el ataque del Liverpool desde atrás. Y ser verticales. El Basel robaba y salía con descaro, le imprimía ritmo al partido, batía líneas con carrera o pase y llegaba con facilidad a las cercanías de Simon Mignolet. Un ritmo que no encontraba el Liverpool, un conjunto de Bredan Rodgers sin la capacidad de superar esas líneas, de combinar con velocidad, y las combinaciones eran horizontales, lentas. El Basel encontraba espacios para un juego más directo. Xhaka profundizaba más por la derecha que Safari por la izquierda, tal vez pendiente de no perder la posición por la posible amenaza de Sterling. También partía de la banda derecha Derlis González, aunque según avanzaba la derecha tendía a ir hacia dentro. Por el secto izquierdo dieron profundidad Ghasi, también hacia posiciones más interiores, donde en ocasiones de asoció con Luca Zuffi, el que más grata sorpresa me dejó por combinar mi desconocimiento sobre el jugador con su gran actuación. Luca Zuffi jugó como interior izquierdo, pero descolgándose más que el derecho, con movimientos más verticales, pues dejaba muestras de su dinamismo pero lo combinaba con la habilidad de su pierna zurda para dar pases profundos, precisos, para romper líneas y generar ocasiones. Sin duda fue de los destacados. Ocasiones tuvo Marco Streller, presente en todo este glorioso ciclo del club, pero que en  esta noche europea le falte el acierto para finalizar las jugadas. Sin duda fue de los destacados. El interior derecho fue El Nenny, más cerca de Fabian Frei. Fabian Frei es un jugador que a mí me gusta bastante, lo conocí en el primero de estos Basel que empezó a sonar con fuerza, cuando aún estaban Shaqiri y Xhaka, y lo descubrí como jugador de tres cuartos de campo. El año pasado lo llegué a ver hasta como central medio cuando Murat Yakin juntaba a tres atrás. Y ahora dirige desde el mediocentro, siendo el jugador más posicional de los centrocampistas, pero con visión de juego y permitiéndose el lujo de llegar en alguna ocasión. Como hizo ya pasado el ecuador de la primera mitad para conectar un genial de disparo y poner el 0-1 que había merecido el combinado suizo.

Planteaminetos iniciales

Con el marcador desfavorable, el Liverpool fue sumando en posesión pero sin hazarlo en profundidad. Incapaz de filtrar pases para que alguno de sus hombres recibiera en la mediapunta, donde Gerrard no encontró espacio. Leiva y Allen, incómodos. Sterling alguna vez se acercó a ellos pero sin encontrar soluciones. Esperaba cuando vi la alineación que no sorprendiera el planteamiento -porque se preveía un rombo-, pero ocurrió lo que temía: Jordan Henderson volvió a la banda. Escorado en el costado izquierdo su apurtación fue casi nula, y es que es en zonas exteriores donde pasó sus peores y discutidos momentos en Anfield. En ese lado, José Enrique tampoco daba profundidad, bastante tenía ya con vigilar a Xhaka y a Derlis González. Y Lambert pasó casi desapercibido. Apenas se le vio entrar en juego, desasistido, desconectado. Schär y Suchý estuvieron atentísimos, rápidos, fueron lo opuesto al delantero inglés. Sobre todo el suizo, cuyo estado de motivación le llevó a atreverse con alguna conducción proyectándose hacia campo contrario. Los visitantes fueron desplegándose menos, pero con mejores sensaciones y lo único que se les puede achacar fue no haber ampliado la ventaja.

Planteamientos al comienzo de la segunda parte

Cuesta entender que necesites dos goles y quites a tu único delantero centro. Vale que Lambert no había tenido incidencia en el juego, pero es previsible que por empuje propio o desgaste del contrario vayas ganando metros y acabes rondando al área. Así fue, el Liverpool siguió con el mismo juego pobre, pero ya partía más habitualmente desde tres cuartos de campo, y ya tiene más opciones de colgar balones o surtir de oportunidades a tu delantero. Pero si tu referencia es Sterling es complicado, porque, para empezar, no es una referencia. La otra variación fue cambiar de lateral izquierdo, pero Alberto Moreno no tuvo el impacto que habría deseado Rodgers. Marković fue expulsado y esto sólo empeoraba las cosas. Rodgers eligió devolver a Sterling a la banda y dejar a Gerrard y nadie más arriba.

Planteamientos tras la expulsión

El Liverpool no mejoraba y el Basel dejaba alguna proyección en ataque, ya con menos efectivos. Pero algún detalle de Zuffi, alguna subida de Xhaka, apariciones de los de arriba. Poco duró el nuevo planteamiento del Liverpool. Sin modificaciones desde el banquillo, Rodgers cambió el sistema sobre el minuto 70: una especie de 3-4-2 con Johnson incrustado en el trío defensivo, Henderson sin dejar la parte exterior, esta vez para ser carrilero por la derecha, pero acababa siendo prácticamente un interior. Arriba, lo que había: Gerrard y Sterling. Porque no había más, no quedaban delanteros.



Ni siqueira aparecía el empuje que pudiera hacer temblar al Basel. No había señales de arreón final que indicara remontada. Sólo espoleados por un gol de Gerrard que hizo creer una noche como la del Olympiakos en 2004 se lo creyó el Liverpool y se volcó. Pero acabó siendo más St. Jakob-Park en 2002. Lucas Leiva dejó sitio a Coutinho en el único cambio ofensivo del técnico norirlandés. Paulo Sousa tocó lo mínimo. Entro Marcelo Díaz para ayudar en el medio y Embolo para aportar frescura arriba, dejando alguna carrera, y es que el Basel contrarrestó el impulso final del Liverpool con unos pocos contraataques. El último fue la entrada del veteranísimo Walter Samuel para acumular otro defensa más atrás y cerrar la puerta. Pero el Liverpool no tenía delantero centro, no había nada con olfato goleador para enganchar algún balón suelto, para colgarle balones y que los rematara o los bajara para servírselo a algún compañero. Al final el Liverpool no consiguió solucionar un partido muy pobre y una fase de grupos deficiente en 10 minutos de fútbol y llegadas por carácter y verse ya en plena caída. El FC Basel, sin embargo, nos dio motivos una noche europea más para sentarnos de nuevo en los tavos de final y volver a disfrutarlos sin negarles opción.


domingo, 23 de noviembre de 2014

Reclamando un puesto

El Ajax presenta todas las temporadas al mundo nuevos jugadores salidos de su academia. Con Frank de Boer esto incluso va a más. A Frank no le importa que tengan 19, 18 o 17 años, él siempre le da la oportunidad a algunos jugadores a lo largo del año. En la pasada campaña varios tuvieron la suerte de ser los elegidos, y entre ellos se encontraba Ricardo Kishna. El jugador de ascendencia surinamesa debutó con el primer equipo en uno de los peores días para el Ajax de la 2013/14, en la visita del Red Bull Salzburg, saliendo en los últimos 10 minutos, unos meses después de estar jugando la UEFA Youth League. Pero su impacto lo dejó tan solo tres días después, ese mismo fin de semana, en la reacción en competición doméstica a esa humillante primera parte en Europa League. Entró tras el descanso y dejó marca con su explosividad, desborde y precisión con la zurda en un golazo que hizo que se empezara a hablar bastante de él. Se había pasado ya el ecuador de la temporada y no volvió a marcar, pero acumuló 5 titularidades en las 9 jornadas restantes de Eredivisie, 4 de ellas consecutivas después de su debut.

Este año, con una defensa claramente compuesta por van Rhijn, Veltman, Moisander y Boilesen y un centro del campo en el que parece que se consolidan Klaassen, Serero y Lucas Andersen tras las pruebas de Viergever, Zimling y Riedewald, la línea con más incertidumbre para las próximas jornadas y con más competencia potencial es la atacante, compuesta por 3 jugadores en el 4-3-3 de Frank de Boer. Schöne es el que más ha utilizado el técnico de Hoorn, abandonando ya su posición más como centrocampista y ya ubicado en banda. Seguido de cerca por El Ghazi, otro de los jóvenes procedentes de la academia,  también del 1995, este de origen marroquí y que apareció a principo de temporada para quedarse. Con ellos en bandas, el islandés Sigþórsson ha ido soportando la competencia que le llegó en verano y aguantando un puesto. Pero hace unas semanas comenzó a despegar uno de esos fichajes, Arakdiusz Milik, con 4 goles en las últimas 3 jornadas, a los que hay que sumar 8 en dos rondas de KNVB Beker y 3 en los 4 partidos clasificatorios para Francia 2016. Todo esto hace que empiece a comerle terreno al escandinavo. En una posición más complicada están dos de los jóvenes con más proyección. Uno llegó en verano, Richairo Živković tan solo tiene 18 años y su fichaje por el Ajax se anunció antes del verano, parecía competencia para Sigþórsson pero finalmente parece más un fichaje a medio plazo, pues aunque con el Jong Ajax la segunda división parece que se le queda pequeña -8 goles en las últimas 5 jornadas-, con el primer equipo solo ha pisado el césped 45 minutos -con gol- en copa, y ni siquiera ha ido convocado a algún partido más. También pasa por un momento difícil Viktor Fischer, que debutó hace dos temporadas con solo 18 años y enseguida se perfiló como la mayor perla del club. El año pasado participó en mas de 30 partidos, el tercer atacante con más minutos, aunque el primero, Schöne, jugó bastantes como centrocampista. Y eso que solo jugó hasta febrero, por culpa de una lesión, y por eso aún no ha podido vestirse de corto y le va a poner muchos problemas para poder ganarse un puesto. Con respecto a esos 6, Ricardo Kishna solo suma más minutos que Živković y Fischer, estando claramente relegado a un segundo plano.


Este sábado, el nacido en La Haya saltó al campo con empate y un Ajax que había carecido de profundidad en el partido, espeso ante un Heerenveen bien ordenado, sobre todo mientras mantuvo a los 11 sobre el campo. Kishna se colocó en la banda izquierda y tardó unos pocos minutos en desequilibrar el encuentro, desde esa banda en la que dejó atrás a Johansson para cruzar el disparo, esta vez arrancó para librarse de dos rivales y poner un centro desde línea de fondo que remató El Ghazi y no dudó en reconocerle su mérito. Un minuto después su presión arriba provocó un robo y definió haciéndolo sencillo el mano a mano. Y todavía le dió tiempo a dejar uno de los mejores regates que jamás he visto en un partido de primer nivel europeo. Kishna fue decisivo en la victoria del Ajax que, unida al empate del PSV, lo deja a dos puntos del líder. Ricardo Kishna pide paso y un hueco en una línea tan poblada. Desde el primer momento me impactó Kishna, un jugador que por su estilo de juego llama bastante visualmente y que siempre es estimulante el poder verlo. Por supuesto va en el buen camino si sigue en esta línea, que tendrá que mantener en lo que sigue de inmediato. Ahora toca el PSG el martes y el domingo su ciudad, contra el ADO, el equipo en el que estuvo de los 6 a los 15 años.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Incombustible McCarthy

No empezaba de la mejor manera el partido para el centro del campo del Everton: Gareth Barry caía lesionado doliéndose mucho de un tobillo que tenía tocado, y se tenía que ir en camilla, con la pierna inmovilizada. Ni Bešić, ni Osman, entraba Darron Gibson, que sumaba 8 minutos en esta Premier League divididos en dos partidos. Pero a su lado permanecía el insustituible, el que rara vez no cumple, James McCarthy.

En la primera parte vimos un Everton poco profundo en ataque posicional un día más, con Barkley desplazado a la banda y dando lo mejor de sí cuando encontraba metros para conducir por dentro, un Lukaku que no pisaba el área, un Coleman que no tuvo impacto en ataque. En la segunda parte salió mejor, el Sunderland se puso por delante y en general acabó siendo un partido más de empate. Pero, sobre todo en este segundo periodo acabamos viendo a un casi omnipresente James McCarthy. 


A McCarthy no le importa mucho su compañero, él sigue a lo suyo. Combina en el medio y aparece en tres cuartos para dar un pase. Abarca mucho terreno, recupera balones, se exprime al máximo para cortar una contra. Era extraño no ver a McCarthy en alguna parte. Recuperaba y repartía, hacía todo el trabajo necesario en el medio. El de Glasgow no dejaba terreno por cubrir, daba igual quien se le cruzara en el camino, aunque fuera Lee Mason, que acabó probando el césped. Fue un motor con reservas ilimitadas el ex del Wigan. O casi. Llegando el descuento, apareció por su frontal para recoger un balón que podía acabar en ocasión. Instantes después, tenía que tirarse al suelo con problemas musculares en la parte posterior del muslo. Exhausto, tocado por el incansable esfuerzo desplegado. Tenía que retirarse con evidentes problemas. Pero no había llegado hasta ahí. En el 93', en un saque de esquina del Sunderland, aparecía James McCarthy a un metro de la línea de gol para despejar un remate de cabeza que olía a 2-1. Al Everton no le quedaban cambios y había vuelto lesionado. El segundo jugador con más minutos la temporada pasada en el Everton, el cuarto de campo con más en esta. Una notable actuación más de uno de los hombres que más valora y más exprime Roberto Martínez.

sábado, 4 de octubre de 2014

La reaparición que decidió

Se lesionó en marzo, se perdió una Copa del Mundo en la que podía ser importante con una selección con muchas expectativas y no había vuelto a tener opciones de ayudar a un equipo del que era una pieza imprescindible. Este sábado volvía Christian Benteke y su pública lo recibía con una ovación. Pero al final la vuelta que marcó el partido fue la de un brasileño que nunca recibió la valoración que merece.

La segunda parte estaba más que entretenida para el espectador neutral. En los primeros tres minutos, Agüero mandó una al palo, Richardson casi marca en la contra, Guzan hizo una parada y Fernandinho estuvo cerca del larguero con un disparo lejano. La tónica del partido fue la misma en los minutos posteriores. El Manchester City con numerosas llegadas y ocasiones desperdiciadas, mientras que el Aston Villa encontraba espacios a la contra para correr y explotar la espalda de los centrocampistas centrales del Manchester City  para responder con ocasiones acercándose al gol. N'Zogbia lo aprovechó bastante con conducciones desde la derecha hacia dentro. 


Entonces llegó el minuto 64 y el partido cambió totalmente con la reaparición de Fernando. Pellegrini hizo un cambio clásico de Mancini que tantas veces se le criticó pero que tantos puntos le dió, quitar a uno de los dos puntas para dar entrada a un mediocentro y cambiar al 4-2-3-1. El principal objetivo de ese cambio para Roberto solía ser adelantar a Yaya Touré sin debilitar el centro del campo para aprovechar la llegada del marfileño y su capacidad de decidir sobre todo con sus goles. El cambio de Pellegrini no tenía tanto esta finalidad, pues el mediapunta pasó a ser Frank Lampard -que anteriormente tuvo que sustituir al lesionado Fernandinho-, del que también se puede aprovechar su llegada y su gol, como ha demostrado durante casi dos décadas y en las dos últimas semanas en su nuevo equipo. Pero es que también pretendía blindar al equipo ante las contras y ataques verticales del Aston Villa que tanto daño estaban haciendo a los espacios que dejaban.


Y así fue. La entrada de Fernando recuperó para el Manchester City el control que había perdido, le hizo establecerse en campo contrario con el balón y no volver a sufrir contragolpes rivales. Al final volvió a decidir Touré, que lo necesitaba tras un flojo inicio de camapaña. Y también marcó Agüero, que había estado muchos menos acertado de cara a puerta de lo que es habitual. Fernando le volvió a dar a los Sky Blues el equilibrió que vino a aportar ante la falta de un mediocentro posicional de primer nivel y las desventajas de jugar con dos interiores de élite, llegadores, con físico y técnica pero sin ser jugadores para guardar la posición. Durante su ausencia, el conjunto de Pellegrini sólo ganó uno de los seis partidos de Premier y Champions -incluyendo en el que se fue lesionado en la primera parte con 0-0 y acabó perdiendo el Manchester City-. En su vuelta, el mediocentro ya dejó constancia de su importancia, y seguirá teniendo partidos para demostrar su nivel que no llegó a recibir el reconocimiento merecido durante su estancia en Oporto.

Mapas de calor del Aston Villa en las dos partes de la segunda mitad. 
A la izquierda, los 19' sin Fernando. A la derecha, los 30' con Fernando.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Un problema normal

Hace menos de una semana podía ser líder en solitario, pero ahora está a 4 puntos de él con más pinchazos que victorias en lo que llevamos de Bundesliga. Varias son las causas pero un problema es el principal. Un problema que, un año más, vuelve a ser originado por las lesiones. Si hace dos años estas provocaron muchos dolores de cabeza a Klopp con la escasez de defensas, y el año pasado atacaron a todas las líneas y empezaron a dejar tocado el ataque posicional del Dortmund, este año lo han acabado dejando huérfano. Mediante la lesión de Gündoğan que todavía dura pero, salvo novedad, está por fin en su recta final. Además, se sumó la baja de Şahin. Esta zona ha sido la más afectada, porque también han estado fuera Kehl, Bender y Kirch, estando ahora mismo disponible sólo Sven.

No sólo es la zona de mediocentros e interiores la que deja al BVB sin claridad en el ataque posicional. El Borussia Dortmund acabó de presentarse al mundo entre 2011 y 2013, dos temporadas en las que logró un doblete, superando en la recta final de la Bundesliga y por 5-2 en la final de la DFB-Pokal al equipo que un año después conseguiría el triplete, y alcanzar por segunda vez en su historia una final de Copa de Europa. En ese período, el Dortmund tenía un eje central formado por Hummels, Gündoğan, Kagawa o Götze y Lewandowski. Por una u otra cosa, el BVB no ha tenido ninguno de esos jugadores en el inicio de este curso.


Volvió Hummels el miércoles y es posible que sea de la partida en el Revierderby. El Dortmund tiene centrales buenísimos, pero Hummels es una pieza clave. Hummels es el jugadores que inicia el juego desde atrás, capaz de batir líneas mediante pase o conducción, de darle el balón al mediocentros o al delantero con un preciso envío en largo. Y es ya el capitán, un líder en este equipo que aún no ha podido llevar el brazalete desde que fue nombrado primer capitán de un equipo en el que varias veces ha afirmado sentirse a gustísimo. Gündoğan tenía, cuando la espalda lo detuvo, pocos jugadores en su posición al mismo nivel. Pudiendo ser el primer receptor de la defensa o llegar él mismo al área contraria con una conducción tras algún regate. O simplemente servir de enlace entre defensas y mediapuntas. El mediapunta que se situaba en este carril central fue Kagawa primero y Götze tras la salida del japonés. Ambos jugadores que podían recibir entre líneas, con conducción y pases interior para Lewandowski, un delantero completísimo que lo mismo se desmarcaba para uno de esos pases que bajaba uno en largo y lo aguantaba para tocar de espaldas tras la llegada de sus compañeros o asistía para que marcara uno de ellos. Dos lesionados, dos fuera del equipo y uno recién llegado para su segunda etapa pero aún necesita tiempo para recuperar su mejor nivel. Ya hemos comentado qué falta para sustituir a Hummels y a Gündoğan, que el año pasado tenía a Şahin, que empezó necesitando minutos y acabó teniendo demasiados, pero sin él este año no tiene ni sustituto. Estas son las principales bajas para iniciar el juego. Luego, por delante, ni Kagawa a su nivel, ni Reus, ya ni Mkhitaryan, que es el jugador que más estaba ayudando utilizando su conducción tan vertical, ni Kuba... Y en punta sin Lewandowski todo iba a ser difícil. Puede que no se eche de menos su gol con Immobile y Adrián Ramos, pero se echa en falta mucho su juego de espaldas, su capacidad de asociación, de combinar con tanta precisión en carrera.

Estos problemas para salir desde atrás con el contrario esperando puede que sea lo que ha provocado la innovación en cuanto a sistemas de Klopp. Empezando por un 4-4-2 en rombo que funcionó para presión y contraatacar pero dejó dudas cuando era el rival el que presionaba en lo poco que lo utilizó Klopp.


Tal vez Klopp pretendía que, ante la ausencia de un especialista para lograr una salida limpia por dentro, escalonar a varios jugadores por el centro para lograr un mayor fluidez siendo más fácil llevar el balón al siguiente nivel. Tal vez lo hizo simplemente porque la mayoría de los jugadores disponibles dan su mejor versión jugando en una posición central. Lo cierto es que la novedosa formación tardó poco en dejar volver al clásico 4-2-3-1.

Pero para recibir al Stuttgart Klopp volvió a innovar con un 4-3-3 en árbol de navidad.

BVB ante el Stuttgart en fase defensiva

En fase defensiva se ve claramente definido cómo los jugadores a la altura del mediocentro (Bender), que serían los interiores en un típico 4-3-3, son los jugadores más exteriores (Jojić y Großkreutz). Por delante, los jugadores entre la línea de medios y el punta, Kagawa y Aubameyang, tienen una posición más centrada. Kagawa sí solía mantener esta posición más centrada, mientras que a Aubameyang se le vio caer más a banda, ambos por su propia naturaleza.

BVB teniendo que iniciar ante el Stuttgart

Aparecían problemas, un día más, a la hora de tener que sacar el balón desde atrás. Los jugadores más cercanos a Bender, un mediocentro más posicional y de labores defensivas, eran Großkreutz, un jugador de trabajo en banda, a la que cayó bastante, nada acostumbrado a tener que ayudar en la base, y Jojić, un jugador que parecía llegar para jugar en tres cuartos, pero que desde abril se estableció como interior por las numerosas bajas -y por méritos propios-, con trabajo, dinámico, llegador, pero no el más indicado para dar el primer pase. Por detrás del punta, Kagawa, que se pasó por el medio para intentar ayudar, pero el daño lo hace más cerca del área, y Aubameyang, extremo, segundo punta o delantero, rapidísimo, explosivo, casi un atleta, con gol. De hecho, no puedo dejar pasar la ocasión de decir que Aubameyang ha sido el jugador que por momentos ha tirado del BVB y la referencia, el jugador más importante, dando claramente un salto, con 6 goles y 2 asistencias en 8 partidos oficiales. Pero, en definitiva, todos jugadores con los que no es ninguna sorpresa que el Dortmund tenga problemas en estas circunstancias. Pero, ¿acaso no los tendría cualquier grande europeo si perdiera a sus equivalentes a estas bajas del Dortmund? Indudablemente.

A falta de Hummels, Subotić fue el jugador al que se le daba el balón una y otra vez para que recorriera los primeros metros y diera el primer pase, muchas veces a Piszczek.

Subotić para Piszczek una de tantas veces

Muchas veces llegó Subotić al centro del campo hasta ponerse a la altura de Bender para iniciar la jugada y permanecía ahí para que hubiera una opción de pase atrás.

Otro problema, como ya hemos comentado, es que el Dortmund no tiene en este momento especialistas para ayudar al mediocentro, así que este acababa teniendo a los compañeros que juegan por delante de él demasiado lejos.


La última captura refleja una circunstancia algo extrema en cuanto a la separación y no tan repetida, pero representativa de lo que llegó a ser en algún momento la tendencia de unos jugadores no acostumbrados a dar el primer pase, sino a recibirlo.

La plaga de lesiones es un enorme handicap. Es difícil compararlo buscando lo equivalente en otros equipos, pero para ponerlo en perspectiva vamos a compararlo con lo que sería en otros grandes europeos. ¿Se debilitaría el Bayern si le faltaran, por intentar hacer una aproximación, Boateng o Dante, Alaba, Xabi, Thiago, Rode, Højbjerg, Robben, Müller, Shaqiri y algún jugador secundario? ¿O el Real Madrid si tuviera de baja a Ramos, Marcelo, Kroos, Modrić, Illarramendi, Isco, James, Cristiano y uno o dos secundarios más? O el Chelsea sin Cahill, Azpilicueta, Fàbregas, Obi Mikel, Ramires, Hazard, Oscar y Schürrle. O Godín, Siqueira, Mario Suárez, Gabi, Saúl, Arda Turan, Raúl García, Griezmann en el equipo del Cholo. O Kompany, Clichy, Yaya Touré, Fernandinho, Lampard, Milner, Silva, Agüero y Scott Sinclair en el Etihad. O Piqué -siendo un líder en defensa-, Jordi Alba, Rakitić, Iniesta, Xavi, Mascherano, Messi, Rafinha y Pedro en uno de los favoritos a todo esta campaña. Entre posición e importancia podemos hacernos una idea de lo que serían algunos grandes de Europa con las circunstancias a las que tiene que hacer frente el BVB. Con algún equipo me he tenido que frenar porque se quedaba sin plantilla, y otros, aun frenándome, no tendrían ni sustitutos, lo que habla muy bien de la mejora del Dortmund en la profundidad de plantilla.

Por supuesto que un entrenador tiene que intentar sobreponerse a cualquier obstáculo, pero también hay que ser realistas y reconocer que en circunstancias así es imposible, o casi, encontrar soluciones para cualquier registro. Con casi 10 lesionados, varios de ellos importantes y tres de los cuales los mejores jugadores del equipo si están a su nivel, se puede pedir competir, ganar, más contra equipos inferiores, pero que se puede emplear cualquier forma bien me parece ya excesivo, hay que entender las limitaciones. Y en el partido que se avecina, el Revierderby, lo que menos importa es cómo, lo único que vale es ganar.