domingo, 23 de noviembre de 2014

Reclamando un puesto

El Ajax presenta todas las temporadas al mundo nuevos jugadores salidos de su academia. Con Frank de Boer esto incluso va a más. A Frank no le importa que tengan 19, 18 o 17 años, él siempre le da la oportunidad a algunos jugadores a lo largo del año. En la pasada campaña varios tuvieron la suerte de ser los elegidos, y entre ellos se encontraba Ricardo Kishna. El jugador de ascendencia surinamesa debutó con el primer equipo en uno de los peores días para el Ajax de la 2013/14, en la visita del Red Bull Salzburg, saliendo en los últimos 10 minutos, unos meses después de estar jugando la UEFA Youth League. Pero su impacto lo dejó tan solo tres días después, ese mismo fin de semana, en la reacción en competición doméstica a esa humillante primera parte en Europa League. Entró tras el descanso y dejó marca con su explosividad, desborde y precisión con la zurda en un golazo que hizo que se empezara a hablar bastante de él. Se había pasado ya el ecuador de la temporada y no volvió a marcar, pero acumuló 5 titularidades en las 9 jornadas restantes de Eredivisie, 4 de ellas consecutivas después de su debut.

Este año, con una defensa claramente compuesta por van Rhijn, Veltman, Moisander y Boilesen y un centro del campo en el que parece que se consolidan Klaassen, Serero y Lucas Andersen tras las pruebas de Viergever, Zimling y Riedewald, la línea con más incertidumbre para las próximas jornadas y con más competencia potencial es la atacante, compuesta por 3 jugadores en el 4-3-3 de Frank de Boer. Schöne es el que más ha utilizado el técnico de Hoorn, abandonando ya su posición más como centrocampista y ya ubicado en banda. Seguido de cerca por El Ghazi, otro de los jóvenes procedentes de la academia,  también del 1995, este de origen marroquí y que apareció a principo de temporada para quedarse. Con ellos en bandas, el islandés Sigþórsson ha ido soportando la competencia que le llegó en verano y aguantando un puesto. Pero hace unas semanas comenzó a despegar uno de esos fichajes, Arakdiusz Milik, con 4 goles en las últimas 3 jornadas, a los que hay que sumar 8 en dos rondas de KNVB Beker y 3 en los 4 partidos clasificatorios para Francia 2016. Todo esto hace que empiece a comerle terreno al escandinavo. En una posición más complicada están dos de los jóvenes con más proyección. Uno llegó en verano, Richairo Živković tan solo tiene 18 años y su fichaje por el Ajax se anunció antes del verano, parecía competencia para Sigþórsson pero finalmente parece más un fichaje a medio plazo, pues aunque con el Jong Ajax la segunda división parece que se le queda pequeña -8 goles en las últimas 5 jornadas-, con el primer equipo solo ha pisado el césped 45 minutos -con gol- en copa, y ni siquiera ha ido convocado a algún partido más. También pasa por un momento difícil Viktor Fischer, que debutó hace dos temporadas con solo 18 años y enseguida se perfiló como la mayor perla del club. El año pasado participó en mas de 30 partidos, el tercer atacante con más minutos, aunque el primero, Schöne, jugó bastantes como centrocampista. Y eso que solo jugó hasta febrero, por culpa de una lesión, y por eso aún no ha podido vestirse de corto y le va a poner muchos problemas para poder ganarse un puesto. Con respecto a esos 6, Ricardo Kishna solo suma más minutos que Živković y Fischer, estando claramente relegado a un segundo plano.


Este sábado, el nacido en La Haya saltó al campo con empate y un Ajax que había carecido de profundidad en el partido, espeso ante un Heerenveen bien ordenado, sobre todo mientras mantuvo a los 11 sobre el campo. Kishna se colocó en la banda izquierda y tardó unos pocos minutos en desequilibrar el encuentro, desde esa banda en la que dejó atrás a Johansson para cruzar el disparo, esta vez arrancó para librarse de dos rivales y poner un centro desde línea de fondo que remató El Ghazi y no dudó en reconocerle su mérito. Un minuto después su presión arriba provocó un robo y definió haciéndolo sencillo el mano a mano. Y todavía le dió tiempo a dejar uno de los mejores regates que jamás he visto en un partido de primer nivel europeo. Kishna fue decisivo en la victoria del Ajax que, unida al empate del PSV, lo deja a dos puntos del líder. Ricardo Kishna pide paso y un hueco en una línea tan poblada. Desde el primer momento me impactó Kishna, un jugador que por su estilo de juego llama bastante visualmente y que siempre es estimulante el poder verlo. Por supuesto va en el buen camino si sigue en esta línea, que tendrá que mantener en lo que sigue de inmediato. Ahora toca el PSG el martes y el domingo su ciudad, contra el ADO, el equipo en el que estuvo de los 6 a los 15 años.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Incombustible McCarthy

No empezaba de la mejor manera el partido para el centro del campo del Everton: Gareth Barry caía lesionado doliéndose mucho de un tobillo que tenía tocado, y se tenía que ir en camilla, con la pierna inmovilizada. Ni Bešić, ni Osman, entraba Darron Gibson, que sumaba 8 minutos en esta Premier League divididos en dos partidos. Pero a su lado permanecía el insustituible, el que rara vez no cumple, James McCarthy.

En la primera parte vimos un Everton poco profundo en ataque posicional un día más, con Barkley desplazado a la banda y dando lo mejor de sí cuando encontraba metros para conducir por dentro, un Lukaku que no pisaba el área, un Coleman que no tuvo impacto en ataque. En la segunda parte salió mejor, el Sunderland se puso por delante y en general acabó siendo un partido más de empate. Pero, sobre todo en este segundo periodo acabamos viendo a un casi omnipresente James McCarthy. 


A McCarthy no le importa mucho su compañero, él sigue a lo suyo. Combina en el medio y aparece en tres cuartos para dar un pase. Abarca mucho terreno, recupera balones, se exprime al máximo para cortar una contra. Era extraño no ver a McCarthy en alguna parte. Recuperaba y repartía, hacía todo el trabajo necesario en el medio. El de Glasgow no dejaba terreno por cubrir, daba igual quien se le cruzara en el camino, aunque fuera Lee Mason, que acabó probando el césped. Fue un motor con reservas ilimitadas el ex del Wigan. O casi. Llegando el descuento, apareció por su frontal para recoger un balón que podía acabar en ocasión. Instantes después, tenía que tirarse al suelo con problemas musculares en la parte posterior del muslo. Exhausto, tocado por el incansable esfuerzo desplegado. Tenía que retirarse con evidentes problemas. Pero no había llegado hasta ahí. En el 93', en un saque de esquina del Sunderland, aparecía James McCarthy a un metro de la línea de gol para despejar un remate de cabeza que olía a 2-1. Al Everton no le quedaban cambios y había vuelto lesionado. El segundo jugador con más minutos la temporada pasada en el Everton, el cuarto de campo con más en esta. Una notable actuación más de uno de los hombres que más valora y más exprime Roberto Martínez.

sábado, 4 de octubre de 2014

La reaparición que decidió

Se lesionó en marzo, se perdió una Copa del Mundo en la que podía ser importante con una selección con muchas expectativas y no había vuelto a tener opciones de ayudar a un equipo del que era una pieza imprescindible. Este sábado volvía Christian Benteke y su pública lo recibía con una ovación. Pero al final la vuelta que marcó el partido fue la de un brasileño que nunca recibió la valoración que merece.

La segunda parte estaba más que entretenida para el espectador neutral. En los primeros tres minutos, Agüero mandó una al palo, Richardson casi marca en la contra, Guzan hizo una parada y Fernandinho estuvo cerca del larguero con un disparo lejano. La tónica del partido fue la misma en los minutos posteriores. El Manchester City con numerosas llegadas y ocasiones desperdiciadas, mientras que el Aston Villa encontraba espacios a la contra para correr y explotar la espalda de los centrocampistas centrales del Manchester City  para responder con ocasiones acercándose al gol. N'Zogbia lo aprovechó bastante con conducciones desde la derecha hacia dentro. 


Entonces llegó el minuto 64 y el partido cambió totalmente con la reaparición de Fernando. Pellegrini hizo un cambio clásico de Mancini que tantas veces se le criticó pero que tantos puntos le dió, quitar a uno de los dos puntas para dar entrada a un mediocentro y cambiar al 4-2-3-1. El principal objetivo de ese cambio para Roberto solía ser adelantar a Yaya Touré sin debilitar el centro del campo para aprovechar la llegada del marfileño y su capacidad de decidir sobre todo con sus goles. El cambio de Pellegrini no tenía tanto esta finalidad, pues el mediapunta pasó a ser Frank Lampard -que anteriormente tuvo que sustituir al lesionado Fernandinho-, del que también se puede aprovechar su llegada y su gol, como ha demostrado durante casi dos décadas y en las dos últimas semanas en su nuevo equipo. Pero es que también pretendía blindar al equipo ante las contras y ataques verticales del Aston Villa que tanto daño estaban haciendo a los espacios que dejaban.


Y así fue. La entrada de Fernando recuperó para el Manchester City el control que había perdido, le hizo establecerse en campo contrario con el balón y no volver a sufrir contragolpes rivales. Al final volvió a decidir Touré, que lo necesitaba tras un flojo inicio de camapaña. Y también marcó Agüero, que había estado muchos menos acertado de cara a puerta de lo que es habitual. Fernando le volvió a dar a los Sky Blues el equilibrió que vino a aportar ante la falta de un mediocentro posicional de primer nivel y las desventajas de jugar con dos interiores de élite, llegadores, con físico y técnica pero sin ser jugadores para guardar la posición. Durante su ausencia, el conjunto de Pellegrini sólo ganó uno de los seis partidos de Premier y Champions -incluyendo en el que se fue lesionado en la primera parte con 0-0 y acabó perdiendo el Manchester City-. En su vuelta, el mediocentro ya dejó constancia de su importancia, y seguirá teniendo partidos para demostrar su nivel que no llegó a recibir el reconocimiento merecido durante su estancia en Oporto.

Mapas de calor del Aston Villa en las dos partes de la segunda mitad. 
A la izquierda, los 19' sin Fernando. A la derecha, los 30' con Fernando.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Un problema normal

Hace menos de una semana podía ser líder en solitario, pero ahora está a 4 puntos de él con más pinchazos que victorias en lo que llevamos de Bundesliga. Varias son las causas pero un problema es el principal. Un problema que, un año más, vuelve a ser originado por las lesiones. Si hace dos años estas provocaron muchos dolores de cabeza a Klopp con la escasez de defensas, y el año pasado atacaron a todas las líneas y empezaron a dejar tocado el ataque posicional del Dortmund, este año lo han acabado dejando huérfano. Mediante la lesión de Gündoğan que todavía dura pero, salvo novedad, está por fin en su recta final. Además, se sumó la baja de Şahin. Esta zona ha sido la más afectada, porque también han estado fuera Kehl, Bender y Kirch, estando ahora mismo disponible sólo Sven.

No sólo es la zona de mediocentros e interiores la que deja al BVB sin claridad en el ataque posicional. El Borussia Dortmund acabó de presentarse al mundo entre 2011 y 2013, dos temporadas en las que logró un doblete, superando en la recta final de la Bundesliga y por 5-2 en la final de la DFB-Pokal al equipo que un año después conseguiría el triplete, y alcanzar por segunda vez en su historia una final de Copa de Europa. En ese período, el Dortmund tenía un eje central formado por Hummels, Gündoğan, Kagawa o Götze y Lewandowski. Por una u otra cosa, el BVB no ha tenido ninguno de esos jugadores en el inicio de este curso.


Volvió Hummels el miércoles y es posible que sea de la partida en el Revierderby. El Dortmund tiene centrales buenísimos, pero Hummels es una pieza clave. Hummels es el jugadores que inicia el juego desde atrás, capaz de batir líneas mediante pase o conducción, de darle el balón al mediocentros o al delantero con un preciso envío en largo. Y es ya el capitán, un líder en este equipo que aún no ha podido llevar el brazalete desde que fue nombrado primer capitán de un equipo en el que varias veces ha afirmado sentirse a gustísimo. Gündoğan tenía, cuando la espalda lo detuvo, pocos jugadores en su posición al mismo nivel. Pudiendo ser el primer receptor de la defensa o llegar él mismo al área contraria con una conducción tras algún regate. O simplemente servir de enlace entre defensas y mediapuntas. El mediapunta que se situaba en este carril central fue Kagawa primero y Götze tras la salida del japonés. Ambos jugadores que podían recibir entre líneas, con conducción y pases interior para Lewandowski, un delantero completísimo que lo mismo se desmarcaba para uno de esos pases que bajaba uno en largo y lo aguantaba para tocar de espaldas tras la llegada de sus compañeros o asistía para que marcara uno de ellos. Dos lesionados, dos fuera del equipo y uno recién llegado para su segunda etapa pero aún necesita tiempo para recuperar su mejor nivel. Ya hemos comentado qué falta para sustituir a Hummels y a Gündoğan, que el año pasado tenía a Şahin, que empezó necesitando minutos y acabó teniendo demasiados, pero sin él este año no tiene ni sustituto. Estas son las principales bajas para iniciar el juego. Luego, por delante, ni Kagawa a su nivel, ni Reus, ya ni Mkhitaryan, que es el jugador que más estaba ayudando utilizando su conducción tan vertical, ni Kuba... Y en punta sin Lewandowski todo iba a ser difícil. Puede que no se eche de menos su gol con Immobile y Adrián Ramos, pero se echa en falta mucho su juego de espaldas, su capacidad de asociación, de combinar con tanta precisión en carrera.

Estos problemas para salir desde atrás con el contrario esperando puede que sea lo que ha provocado la innovación en cuanto a sistemas de Klopp. Empezando por un 4-4-2 en rombo que funcionó para presión y contraatacar pero dejó dudas cuando era el rival el que presionaba en lo poco que lo utilizó Klopp.


Tal vez Klopp pretendía que, ante la ausencia de un especialista para lograr una salida limpia por dentro, escalonar a varios jugadores por el centro para lograr un mayor fluidez siendo más fácil llevar el balón al siguiente nivel. Tal vez lo hizo simplemente porque la mayoría de los jugadores disponibles dan su mejor versión jugando en una posición central. Lo cierto es que la novedosa formación tardó poco en dejar volver al clásico 4-2-3-1.

Pero para recibir al Stuttgart Klopp volvió a innovar con un 4-3-3 en árbol de navidad.

BVB ante el Stuttgart en fase defensiva

En fase defensiva se ve claramente definido cómo los jugadores a la altura del mediocentro (Bender), que serían los interiores en un típico 4-3-3, son los jugadores más exteriores (Jojić y Großkreutz). Por delante, los jugadores entre la línea de medios y el punta, Kagawa y Aubameyang, tienen una posición más centrada. Kagawa sí solía mantener esta posición más centrada, mientras que a Aubameyang se le vio caer más a banda, ambos por su propia naturaleza.

BVB teniendo que iniciar ante el Stuttgart

Aparecían problemas, un día más, a la hora de tener que sacar el balón desde atrás. Los jugadores más cercanos a Bender, un mediocentro más posicional y de labores defensivas, eran Großkreutz, un jugador de trabajo en banda, a la que cayó bastante, nada acostumbrado a tener que ayudar en la base, y Jojić, un jugador que parecía llegar para jugar en tres cuartos, pero que desde abril se estableció como interior por las numerosas bajas -y por méritos propios-, con trabajo, dinámico, llegador, pero no el más indicado para dar el primer pase. Por detrás del punta, Kagawa, que se pasó por el medio para intentar ayudar, pero el daño lo hace más cerca del área, y Aubameyang, extremo, segundo punta o delantero, rapidísimo, explosivo, casi un atleta, con gol. De hecho, no puedo dejar pasar la ocasión de decir que Aubameyang ha sido el jugador que por momentos ha tirado del BVB y la referencia, el jugador más importante, dando claramente un salto, con 6 goles y 2 asistencias en 8 partidos oficiales. Pero, en definitiva, todos jugadores con los que no es ninguna sorpresa que el Dortmund tenga problemas en estas circunstancias. Pero, ¿acaso no los tendría cualquier grande europeo si perdiera a sus equivalentes a estas bajas del Dortmund? Indudablemente.

A falta de Hummels, Subotić fue el jugador al que se le daba el balón una y otra vez para que recorriera los primeros metros y diera el primer pase, muchas veces a Piszczek.

Subotić para Piszczek una de tantas veces

Muchas veces llegó Subotić al centro del campo hasta ponerse a la altura de Bender para iniciar la jugada y permanecía ahí para que hubiera una opción de pase atrás.

Otro problema, como ya hemos comentado, es que el Dortmund no tiene en este momento especialistas para ayudar al mediocentro, así que este acababa teniendo a los compañeros que juegan por delante de él demasiado lejos.


La última captura refleja una circunstancia algo extrema en cuanto a la separación y no tan repetida, pero representativa de lo que llegó a ser en algún momento la tendencia de unos jugadores no acostumbrados a dar el primer pase, sino a recibirlo.

La plaga de lesiones es un enorme handicap. Es difícil compararlo buscando lo equivalente en otros equipos, pero para ponerlo en perspectiva vamos a compararlo con lo que sería en otros grandes europeos. ¿Se debilitaría el Bayern si le faltaran, por intentar hacer una aproximación, Boateng o Dante, Alaba, Xabi, Thiago, Rode, Højbjerg, Robben, Müller, Shaqiri y algún jugador secundario? ¿O el Real Madrid si tuviera de baja a Ramos, Marcelo, Kroos, Modrić, Illarramendi, Isco, James, Cristiano y uno o dos secundarios más? O el Chelsea sin Cahill, Azpilicueta, Fàbregas, Obi Mikel, Ramires, Hazard, Oscar y Schürrle. O Godín, Siqueira, Mario Suárez, Gabi, Saúl, Arda Turan, Raúl García, Griezmann en el equipo del Cholo. O Kompany, Clichy, Yaya Touré, Fernandinho, Lampard, Milner, Silva, Agüero y Scott Sinclair en el Etihad. O Piqué -siendo un líder en defensa-, Jordi Alba, Rakitić, Iniesta, Xavi, Mascherano, Messi, Rafinha y Pedro en uno de los favoritos a todo esta campaña. Entre posición e importancia podemos hacernos una idea de lo que serían algunos grandes de Europa con las circunstancias a las que tiene que hacer frente el BVB. Con algún equipo me he tenido que frenar porque se quedaba sin plantilla, y otros, aun frenándome, no tendrían ni sustitutos, lo que habla muy bien de la mejora del Dortmund en la profundidad de plantilla.

Por supuesto que un entrenador tiene que intentar sobreponerse a cualquier obstáculo, pero también hay que ser realistas y reconocer que en circunstancias así es imposible, o casi, encontrar soluciones para cualquier registro. Con casi 10 lesionados, varios de ellos importantes y tres de los cuales los mejores jugadores del equipo si están a su nivel, se puede pedir competir, ganar, más contra equipos inferiores, pero que se puede emplear cualquier forma bien me parece ya excesivo, hay que entender las limitaciones. Y en el partido que se avecina, el Revierderby, lo que menos importa es cómo, lo único que vale es ganar.

martes, 2 de septiembre de 2014

El OM de Bielsa va cogiendo la forma

Un punto en los primeros dos partidos frente a los 6 posibles siguientes. Tres goles a favor y cinco recibidos en las dos primeras fechas, mientras que en las dos últimas ha mantenido la portería a cero y ha visto puerta 5 veces. En los resultados ya se ve una clara diferencia entre el inicio de Ligue 1 del Olympique de Marseille y sus últimos pasos. Pero la mejoría va más allá, también se ha plasmado sobre el césped. No suelen ser sencillos los comienzos cuando llega un entrenador nuevo. Si, además, ese entrenador es Marcelo Bielsa, no es que lo favorezca. En el Athletic, no logró su primera victoria hasta la séptima jornada, antes de ella sólo había sumado 2 puntos de 18 posibles. También es cierto que aunque llegó a dos finales, en ambas temporadas en Bilbao acabó en mitad de tabla. No es fácil asumir y aplicar las ideas de un entrenador tan peculiar como Bielsa, es normal que lleve su tiempo. También se sumaron rumores sobre el descontento de Bielsa sobre el trabajo del club en el mercado de fichajes

En el inicio, lo más preocupante fue la debilidad que mostraba el equipo en la parte de atrás. Bielsa pronto estableció un nuevo sitema, el 3-3-3-1, con tres jugadores como teóricos centrales en los que rara vez alguno es, precisamente, un central. Romao, N'Koulou -el único central- y Morel son los que la han formado en los partidos oficiales, con sólo los primeros 45' de liga para Sparagna y la segunda mitad de esa primera jornada para un Lucas Mendes que ya se marchó a Catar. La segunda línea de tres de esta formación está compuesta por un mediocentro, Imbula, y dos carrileros, Dja Djédjé y Mendy. Por delante, tres jugadores de tres cuartos y un delantero. Bielsa ha utilizado este sistema en Bastia y en Guingamp, en la primera y en la tercera jornada respectívamente, cuando el equipo rival tenía dos atacantes por dentro, dos puntas o un punta con un segundo punta. También en el último partido contra el OGC Nice con el partido ya avanzado en la segunda parte, cuando Claude Puel pasó a jugar con dos delanteros. Contra un único delantero Bielsa ha optado por utilizar el 4-2-3-1.

3-3-3-1 del Olympique de Marseille

Las ya comentadas facilidades defensivas fueron en principal lastre del inicio de los de Bielsa. Fallos individuales, demasiados espacios atrás. Aunque estos problemas se evidenciaron también en la segunda jornada con 4-2-3-1. Y en la tercera, de nuevo con el 3-3-3-1, el OM ya se mostró más serio y concedió bastante menos. Tal vez el principal defecto de este sistema ha sido lo perjudicado que ha salido Imbula. Sin un mediocentro acompañándole, está demasiado sólo en el centro del campo, los contrarios lo aislan y cuando el Marseille sale desde atrás a los centrales les cuesta encontrar líneas de pase por dentro. Ahí el francés no parece cómodo.

El pasado viernes hizo el Olympique Marseille su partido más completo, en el renovado Vélodrome que dos semanas antes no estrenó de la mejor manera. Bielsa recuperó el 4-2-3-1. Es Romao el que cambia su posición para adelantarla hasta el mediocentro, donde acompaña a Imbula, y N'Koulou y Morel se quedan en el centro de la defensa. En la línea por detrás del punta, Thauvin ha sido el único que ha sido de la partida en los cuatro encuentros. Alessandrini -tititular en los dos primeros-, Ayew y Payet se han repertido los dos huecos restantes, siendo el ghanés y el ex del Lille los que formaron en la alineación que ha repetido por primera vez el técnico rosarino en los dos últimos fines de semana. Barrada, prácticamente un recién llegado, también va entrando ya en el equipo. André-Pierre Gignac mantiene su puesto de delantero centro a pesar de la llegada de Michy Batshuayi, que no llega ni a 90 minutos aunque siempre ha salido desde el banquillo.

Disposición del OM contra el OGC Nice

El OM-Nice mostró al Marseille de Bielsa más hecho hasta ahora, el que transmitió más sensación de control, el más equilibrado, el que mejor hizo las cosas. Empezando por la línea defensiva, que confirmó las impresión de mayor orden que dio en el Stade du Roudourou. Sin ser perfecta, ya no parece la defensa tan frágil y con tantos espacios para que el contrario combine a placer. Dos jugadores que notan el cambio de sistema son los dos laterales, que estuvieron más comedidos a la hora de incorporarse, menos de lo normal lo hizo Mendy esta vez y algo más Dja Djédjé.

                              3-3-3-1: Mendy y Dja Djédjé vs Bastia         Mendy y Dja Djédjé vs Guingamp

                      4-2-3-1: Mendy y Dja Djédjé vs Montpellier     Mendy y Dja Djé Djé vs Nice

Con los mapas de calor podemos observar que, como es normal, cambia su comportamiento, se reduce su campo de acturación. Sobre todo en este último contra el Nice los laterales aguantaron más su posición atrás, y Mendy redujo su presencia atacante más que nunca. Salieron beneficiados los defensa en la salida, no estaba solo Imbula por delante, tenían más opciones de pase, no se veía tan limitada la salida al exterior. Giannelli Imbula necesita un mediocentro a su lado para poder rendir al máximo. Ya estuvo bastante bien ante el Montpellier y volvió a demostrar que agradece tener un compañero en el centro del campo que lo libere para que saque su dinamismo, su verticalidad. Probablemente fue el día en el que mejor funcionaron. Florian Thauvin llegaba tras encuentros en los que estaba activo, participaba, encaraba, centraba... pero acababa eligiendo mal o simplemente fallando la finalización de su acción, pero en este consiguió su primer mejor y dio su segunda asistencia en la temporada. Sin embargo, aún tiene mucho margen de mejora uno de los jugadores con más potencial. Con Thauvin más pegado a su banda, Ayew y Payet permutaban más y mientras que el francés a veces caía a la banda, el ghanés se iba hacia posiciones más interiores. Gignac, que iba entrando poco en el juego, parece que ya va participando más. Otro aspecto colectivo a destacar del último compromiso del OM es la presión que se vio sin balón cuando robaba el Nice, en campo propio y en campo contrario, que provocó varias recuperaciones de balón. También asoman desde el banquillo nuevas caras como Barrada, que se estrenó como goleador, Batshuayi, que va a seguir con minutos desde el banquillo y siempre con esa opción de presionar a Gignac, o Alessandrini, que en su comienzo en el club ha dejado pocas cosas destacables. Y llega Dória, un central, que era necesario y debería tardar poco en acompañar a N'Koulou. Con muchísimo potencial, capitán de la selección brasileña sub-21 y que promete dar mucho que hablar.

Son todavía los primeros pasos del Olympique de Marseille de Marcelo Bielsa, pero el equipo ya parece darlos en firme y dar motivos para la confianza y la ilusión a la ciudad sureña de Francia que bañan las aguas del Mediterráneo. Aunque con el PSG uno o dos escalones por encima del resto, con un Monaco muy tocado y un OM que parece salir reforzado del mercado, las posibilidades son de clasificarse para la Champions incluso de manera directa, lo que sería un gran resultado tras no conseguir ni plaza de Europa League. En cualquier caso, aun queda mucho, tiene que seguir a más y confirmando lo visto. Bien lo sabrá Bielsa, al que en los partidos no se le ve sonreír más que cuando estrecha la mano del entrenador rival. Luego se va a su área técnica y se sienta en una nevera. O camina. Camina mucho. Da vueltas, gesticula, da órdenes, probablemente no en francés, pero como si convencido de que le entienden. Aunque para eso ya tiene a los ayudantes. No es extraño ver hasta cuatro rondando por el área técnica dirigiéndose a los jugadores.Y es que seguramente mientras yo escribo esto o mientras tú lo lees, Marcelo Bielsa está, probablemente en las instalaciones del OM, sin desperdiciar ni un segundo, pensando y trabajando para no dejar nada mínimamente descuidado.