domingo, 5 de abril de 2015

We are Cabo

Lejos del foco mediático, del fútbol de élite mundial, de los jugadores que movilizan naciones delante del televisor y de los traspasos millonarios, donde a los futbolistas se les pregunta por su equipo favorito porque es evidente que no nacieron para jugar por el que representan, el Cabinteely F.C. inicia una nueva aventura en un terreno desconocido. Es el nuevo participante de la First Division irlandesa. Apodado Cabo y queriendo descubrir y descubrirse junto con aficionados y cantera.


Para entender el significado del salto del Cabinteely, en primer lugar debemos conocer cómo está estructurado el fútbol de clubes en la República de Irlanda. El sistema de ligas irlandés se compone de dos divisiones: la primera categoría, la Premier Division, en la que participan 12 equipos, y la First Division, de 8 equipos, con una plaza de ascenso directo, dos de promoción y sin descensos. Fuera de este sistema y sin posibilidad de ascensos a las dos divisiones de la Liga irlandesa de fútbol, el mayor nivel son las ligas de provincia que hay en tres de las cuatro provincias históricas de Irlanda, Leinster Senior League, Munster Senior League -todos los equipos son de Cork- y Ulster Senior League. Aunque en el Úlster, que consta de nueve condados y seis de ellos forman Irlanda del Norte, sólo participan equipos del condado de Donegal, uno de los tres que pertenece a la República de Irlanda. La otra provincia, Connacht, al oeste de la isla, no tiene liga a este nivel. Estos equipos tienen la posibilidad de competir contra los de la Premier Division y la First Division en la FAI Cup, a la que pueden acceder alcanzando los cuartos de la FAI Intermediate Cup o las semifinales de la FAI Junior Cup. Por debajo y sin posibilidad de acceso a las ligas de provincia, en muchos de los 32 condados en los que se divide la República de Irlanda, se encuentran las ligas locales, fútbol amateur en cuatro divisiones más una juvenil.

La Asociación de Fútbol de Irlanda (FAI) concedió en enero la licencia para que el Cabinteely F.C. pudiera competir en la First Division, ocupando el hueco que dejaba el segundo equipo del Shamrock Rovers, el último que ha dejado la First Division, en la que sólo ha estado una temporada. El Tralee Dynamos fue el último equipo no perteneciente a la Liga irlandesa de fútbol que solicitó una licencia para participar, lo hizo para la edición de 2012 de la First Division, pero le fue denegada. Ya que de lo contrario habría quedado una competición de siete equipos, sí lo ha conseguido el Cabo, a pesar de su proximidad al UCS y al Bray Wanderers, también en la parte sureste de la capital. El salto ha sido desde el fútbol amateur en el que había participado hasta ahora en ligas locales, tras dejar hace dos años la Leinster Senior League. La llegada del equipo no se ha visto libre de críticas, alegando sobre todo que sea otro equipo de Dublín el que llega a la liga mientras otras zonas del país no están represtadas y también que es un club que históricamente no ha hecho méritos en el fútbol competitivo para tener esta oportunidad que ha conseguido en los despachos, aunque esto tiene que ver con que el sistema de la FAI no contiene ascensos para entrar en ese grupo de 20 equipos que forman el primer nivel.

  
La importancia que el club da a sus categorías inferiores se percibe desde el primer momento en el que se accede a su página web de moderno diseño con los colores del club, que te recibe con la opción de visitar la dedicada al primer equipo o la dedicada al fútbol base, tan completa o más que la de la plantilla recién incoporada a la segunda categoría del fútbol irlandés. Los chicos que empiezan en equipos escolares son la esencia de este club y el nuevo proyecto no los eclipsa, siguen siendo parte indispensable del club, esto sólo les beneficia. Con la misma intensidad se puede apreciar el empeño del club en remarcar ese carácter de equipo de barrio, de club de la gente, que se debe a sus aficionados, que compite por ellos y que quiere sentirlos igual de comprometidos en esa unión para seguir progresando juntos. Vídeos en forma de previas, las mejores jugadas de los partidos, enlaces a cuentas en redes sociales, un contador para el próximo partido, una sección dedicada a los aficionados... La página está cuidada, no se presenta como la típica de un club de fútbol, es atractiva, un medio que quieren utilizar para captar público.

No es un recién nacido. Su historia alcanza más de 70 años, cuando ya consiguió una victoria en una copa escolar que tuvo unos 6.000 asistentes a su final. El club actual se formó en 1967 y hasta hace menos de una década no era conocido como Cabinteely F.C. Ha llegado a ser el club con mayor número de jugadores en el país, cerca de los 1.000, con 55 equipos que van desde escolares de niños y niñas de 8 años, pasando por uno femenino, hasta la primera plantilla que compite ya en la First Division. Ahora estos muchos chicos que tiene el Cabo en el club, que comienzan en los equipos escolares, podrán ver que tienen por delante un camino para recorrer al que ahora se les añade un destino que es el fútbol más competitivo del país. Una opción que no tuvieron otros grupos de jugadores entre los que se encontraba Peter Farrell, goleador con la selección de la República de Irlanda en la primera derrota de la historia de Inglaterra como local ante un equipo extranjero, antes del famosísimo 6-3 de Hungría. También dio sus primeros pasos Andy Keogh, 30 veces internacional  y exjugador de la Premier League. O Stephanie Roche, nominada al Premio Puskas e internacional con la selección femenina de la República de Irlanda. Orgulloso de representar a su barrio con el que comparte nombre, es el primer equipo de Dún Laoghaire, una ciudad suburbuna costera al sur del centro de la capital, que alcanza estas cotas futbolísticas. Ya recibe a sus rivales en Stradbrook Road, que es el campo con menos capacidad de las dos divisiones, con un máximo de poco más de 1.000 asistentes en cada partido, el campo de un equipo de rugby, el Blackrock College RFC. Aunque la liga de fútbol no se juega en una época de alta actividad de rugby, sí que se solaparán en algunos momentos la competición de ambos equipos, pero no ha sido un impedimento para llegar a un acuerdo que logra una ayuda muy importante en este gran paso de la organización. Es un campo que transmite esa sensación de fútbol de barrio incluso sin necesidad de haberlo comprobado estando presente. Con las bandas repletas de gente de pie a unos metros de los jugadores. Aunque con peculiaridades, como un espectáculo de llamaradas expulsadas por algún tipo de máquinas mientras un gaitero guía a los jugadores en su salida al césped.


El querido en el St Patrick's Eddie Gormley dirige la plantilla del primer equipo, que está compuesta casi en su totalidad por jóvenes irlandeses, sobre todo de la capital, y la completan un italiano, un congoleño, un estadounidense y un nuevo ídolo nigeriano que tuvo como primer equipo uno de fútbol gaélico. El capitán es un lateral izquierdo de tan sólo 21 años. Entre todos destaca en estas primeras semanas John McKeown, integrante en 2013 de la plantilla del Dundalk subcampeón un año antes de ganar la liga, que ha sido el autor de los dos únicos goles hasta ahora, que han dado 6 puntos. Y es que aunque dos palos en el último partido le llevaron a una derrota, tenían opción de colocarse en posición de playoff de ascenso porque el equipo ha empezado con buen pie su andadura en la segunda división del fútbol irlandés. Hasta eso, dos victorias, ambas en casa, y dos derrotas, en campo del actual líder y como local, en su segundo derbi dublinés oficial ante el Shelbourne. Segundo derbi oficial porque el primero fue un amistoso en el que cayó 6-0 en campo del St Patrick's de la Premier Division y porque el primero oficial fue una victoria en el 93' en UCD Bowl, en un derbi del sur de Dublín en la primera ronda de la Copa de la Liga, lo que le ha dado la oportunidad de recibir al gigante irlandés y vecino Shamrock Rovers. Sí, el club más laureado del país, con el récord en títulos de primera división (17) y de FAI Cup (24), con 114 años de historia, el primer irlandés que jugó en Europa y el primero en jugar una fase de grupos de Europa League, visitará al nuevo miembro del fútbol de élite en la capital, en un campo en el que lleva jugando unas pocas semanas, justo un mes después de debutar en segunda división. El equipo grande del país visitando a un equipo pequeño de un barrio de su ciudad, el equipo más humilde de las dos ligas irlandesas, el que todavía busca darse a conocer porque hace escasos meses era uno más de los cientos de equipos amateur de ligas locales en uno de los países de menor nivel futbolístico del continente. La eliminatoria está despertando mucha expectación, llevando a una de las prioridades: las entradas van camino de agotarse. Va a ser una magnífica oportunidad para lo que quiere el club, para que se una la gente de la zona, despertar su ilusión, hacer de club y afición una unión total en esta progresión que acaba de empezar y con las ganas de disfrutarla de los que se sienten unos privilegiados. Y hasta ahora lo están consiguiendo porque doblan la media de asistencia de la categoría. Conscientes de lo que son, con paciencia y la ilusión de comprobar si este paso es positivo y les permite seguir evolucionando y benificando a su cantera, lo que ha sido y es este club.

sábado, 28 de marzo de 2015

De ser histórico a ser insuficiente

Recuerdo el Croacia-Turquía del verano de 2008, una noche fiestas en las calles de mi pueblo que quedarían en algo diminuto en comparación a la celebración turca en las de Viena. Recuerdo que era el duelo entre Slaven Bilić y Fatih Terim. No sé cuánto vi en directo, pero recuerdo el espectacular desenlace que daba a los turcos su mejor resultado histórico en la competición. Son de los primeros recuerdos futbolísticos que tengo de Turquía, los únicos en una Eurocopa porque sus otras dos me pillaron con apenas unos meses y con tan sólo cuatro años. Y pese a estar a unos minutos de hacer historia, Turquía se complicó este sábado conseguir que el verano que viene no queden solas esas memorias. 

Hiddink llegaba exigido por los problemas que estaba teniendo la que hace unos meses había sido tercera en la Copa del Mundo. Tenía un duelo directo por mantener la plaza que da acceso a la repesca y no permitir que los dos primeros de grupo se siguieran distanciando. Con las significativas bajas de Robben y Robin van Persie, Hiddink dispuso un 4-3-3 contra el 4-4-1-1 turco que le dejaba la iniciativa. Los Países Bajos salían desde sus centrales, que no encontraban forma de romper alguna línea, acababan cruzando la línea del centro del campo conduciendo, alguna vez se la daban al pivote, Nigel de Jong, que no es precisamente un prodigio para iniciar el ataque posicional, otras veces miraban hacia los costados. No tenía vía clara la Oranje hasta que encontró profundidad con Blind y Depay, entonces Sneijder, con diferencia el más áctivo y que más se ofrecía de los dos interiores, quiso juntarse con ellos y cuando él y el del PSV conectaban con precisión alcanzaban otro ritmo difícilmente defendible para sus rivales. Pero el gran trabajo de los visitantes los acabó frenando. Gökhan Gönül, el capitán, estuvo muy pendiente de Depay, Topal, como İnan con Wijnaldum en el otro sector, era el encargado de Sneijder, Töre no desentonó en el trabajo defensivo y Aziz salía en la ayuda si alcanzaban altura. Fue de lo único que sacaron disparos los neerlandeses, pero poco les duró el recurso de la banda izquierda y poco provecho le habían sacado. En el extremo opuesto, Afellay iba hacia dentro y hacia fuera intentando agitar el partido, pero fue escasa la ayuda de un discreto Wijnaldum. Consiguieron varios centros, pero sin encontrar a Huntelaar, que intentó recibir por dentro en ocasiones porque ahí no pisaba esa zona de la mediapunta su equipo, pero Aziz estaba rápido y atento para que no estuviera cómodo. El fantástico trabajo defensivo de Turquía tardó unos cuantos minutos en ver complemento atacante, hasta un par de proyecciones de Erkin que dieron profundidad. Una acabó con disparo de Burak Yılmaz salvado por Martins Indi, y el punta del Galata empezaría a ser un incordio para los defensas. Luchaba cada balón que se le acercaba, dejaba la posición de referencia, caía a la izquierda, que era donde acumulaba más balón Turquía, pero la derecha sería desde donde vería llegar el balón con el que acabaría poniendo la ventaja en el marcador.

Disposiciones inciales

El equipo de Hiddink estuvo espeso, plano, necesitado de profundidad. El exseleccionador de Turquía introdujo con el comienzo del segundo periodo a un extremo, Narsingh, quitando a un interior y poniendo a otro extremo en esa posición. Afellay no solucionó los problemas del ataque posicional. La concentración y solidez turca no la reducía el pase de los minutos aunque fuera apareciendo el cansancio en forma de molestias físicas, pero por fortuna para los aficionados que sufrían en el Amsterdam Arena, no había una producción ofensiva que hiciera temblar a Cillessen. Burak seguía sacando alguna falta cuando entraba en juego pero no había peligro. Prácticamente ni local porque no había plan claro, Narsingh no desbordaba por fuera, la izquierda, donde Ozan Tufan fue acercándose retrasando más su posición para sumar una ayuda más, segúia bien cubierta, y acabaron colgando algún balón al área que no intimidaba. 



En lugar de intentar meter algún jugador que aligerara la posesión como Clasie o Klaassen, Hiddink optó por incrementar la artillería atacante con la entrada de Bas Dost, delantero, por el mediocentro posicional, quedando un extremo y un mediapunta como últimos hombres del centro del campo. Las circunstancias y el tiempo exigían medidas arriesgadas. Acababa de entrar el talentosísimo Çalhanoğlu, que se sumaría a las exigencias defensivas recorriendo la banda. El delantero centro del Wolfsburg aportaba en los balones al área que se intensificarían. Pero la mejoría no aparecía. 


La última carta que Guus puso sobre la mesa fue Jetro Willems, ofensivo lateral izquierdo, centrando a Blind. El de Róterdam tardó poco en aparecer en el área para rematar mal un centro de su compañero de equipo Luciano Narsingh. Los problemas musculares recurrentes acabaron sacando del campo a Aziz y a Burak, por el que entró Kazim Richards, jugador de la Eredivisie que volía a representar a su país 4 años después. Turquía era definitivamente un 4-1-4-1 con el mediapunta Çalhanoğlu como hombre más adelantado, permutando unas pocas veces con los jugadores de banda. Entre él y Töre -reencontrados en esta convocatoria tras problemas personales que mantuvieron a Hakan varios meses fuera de la selección- combinaron para dar minutos a los suyos en campo contrario y acercarse a la portería contraria. Países Bajos sólo consiguió empujar al contrario a los últimos metros con la llegada de los 6 minutos de descuento. Y acabaron siendo importantes los cambios. De nuevo centro de Narsingh que llega a Willems, ahora deja y Sneijder suelta el disparo que desvía uno de los cuerpos que tenía por delante, haciendo que Babacan no pudiera pararlo, como había hecho con todo hasta ese momento. La floja Oranje la tuvo justo después en los pies de Depay para llevarse 3 puntos.


Son 35 victorias en 39 partidos desde la última derrota en casa de los Países Bajos en una fase de clasificación. Fue en el 2000. Aún no ha vivido una en el camino a una Eurocopa, 43 partidos ganados y 10 empates. Una Turquía que venía lejos de su mejor momento, con algún problema interno hace no mucho, con resultados futbolísticos alarmantes, sin su estrella Arda Turan, estuvo a 4 minutos de ser la primera selección en conseguirlo, pero ahora se queda en una situación delicada y ve reducidas sus opciones de clasificación. No llegará a ser recordado este partido de Turquía como aquel de cuartos de final de hace casi 7 años, pero muy cerca estuvo de ser histórico.

viernes, 27 de marzo de 2015

Con la libertad de las estrellas

Liechtenstein pertenece a ese grupo de selecciones que cuando se sortean los grupos de una fase de clasificación esperamos que acaben siendo últimas de grupo, que una sola victoria les daría motivo para una gran celebración y que en ocasiones terminarán con más goleadas recibidas que puntos sumados. Liechtenstein es el segundo país más pequeño de Europa con selección y el único miembro de la UEFA que no tiene liga propia, sólo una competición europea que disputan los diferentes equipos de los 7 clubes liechtensteinianos, que juegan en las divisiones del fútbol suizo. Liechtenstein venía de lograr su segunda victoria en una fase de clasificación, de Eurocopa o Mundial, en 7 años. Pero recibía a la clara líder de grupo, la disfrutable y prometedora Austria de Marcel Koller.


El partido, como se podía esperar, fue dominado por los visitantes de principio a fin, con la iniciativa en todo momento y pasando bastantes más minutos en campo contrario. Pero Koller no mantuvo su formación durante los 90'. Desde el comienzo tuvo impacto dónde se colocaba Alaba. David Alaba empezó como primer receptor del centro del campo, a la altura del círculo central, con Baumgartlinger a su derecha y unos metros por delante como interior más liberado. Liechtenstein se plantaba en 4-5-1 pero no presionaba a la estrella de Viena, que no tenía problema para levantar la cabeza y soltar un pase que rompiera una línea y encontrara a un compañero, especialmente peligroso podría ser el que conectara con Junuzović. También Janko se movía para asociarse con sus compañeros y Arnautović ya había apareicido. Alaba organizaba el ataque desde la base dejando muestras de la técnica de su magnífica zurda, como en un pase para que que el extremo izquierdo del Stoke asistiera a Janko, muy poco después de que una jugada entre Harnik y el talentoso Junuzović abriera el marcador. Entonces el técnico suizo decidió que era el momento de darle a su mejor jugador la libertad de la que gozan los mejores de este deporte. Comenzó retrasando a Baumgartlinger y pasando a Alaba a la posición de interior que se descolgaba, con diagonales hacia la izquierda, donde se podía juntar con Arnautović y el ofensivo Fuchs en una banda izquierda muy utilizada, donde sufrían los locales, que acabó con los tres jugadores de esa zona sustituidos, aunque uno por lesión, y donde tal vez Büchel podría haber ayudado más.. Pero Koller es consciente de que, sobre todo en días así, a jugadores de esta dimensión es mejor no ponerle límites. El del Bayern fue soltándose cada vez más, hasta acabar con el inicio de la segunda parte recorriendo toda la zona de los mediapuntas. Porque David Alaba es ese jugador que lo mismo te inicia la jugada en el centro del campo que te tira un desmarque de ruptura, que te espera en el área un centro lateral, que llega a la frontal para soltar un disparo o para hacer un pase que genere un mano a mano, que te conduce el balón, que roba en el medio, que se mueve por cualquier parte del campo, que se te ofrece en campo propio en la posición de lateral derecho para empezar la jugada y la acaba en la frontal del área contraria para participar, en el 93', por cuarta vez en una jugada de gol. Y David Alaba te hace eso en un solo partido. El jugador que por lo que sonaba hace no mucho era por ser uno de los laterales izquierdos más prometedores del mundo. Ni importaba que hubiera fallado un penalti. Hay que tener en cuenta que esta vez ha sido contra una selección débil, pero David Alaba es, con 22 años, el líder de una de las mejores selecciones de lo que llevamos de clasficiación para la Eurocopa de Francia. El que en su club tiene a un entrenador con el que muchas veces es casi absurdo definir la formación de sus 11 jugadores acabó jugando en Vaduz sin posición porque actuaba casi en cualquiera.

 
Alaba también hubo más destacable alrededor de la figura del encuentro. Arnautović estuvo muy activo en la banda izquierda, generando problemas y centrando, en la segunda mitad fue yéndose más hacia dentro hasta desesperarse por la ausencia de acierto de cara a puerta hasta el descuento. Janko sumó gol y asistencia, importante para él tras haber perdido el puesto a final de año ante Okotie, que no pudo acudir a la concentración por lesión. Junuzović fue pasando más por el centro del campo según Alaba se iba hacia delante. Ya está establecida en el centro de la defensa la joven pareja que forman Dragović y Hinteregger. El primero fue ganando importancia tras la liberación de Alaba por ganar presencia en la salida de balón, que en varias ocasiones fue su desplazamiento de balón. El segundo estuvo bastante fino al salir rápido a anticipar. Los dos del Red Bull Salzburg, Sabitzer y Djuricin, salieron con ganas de unirse a la fiesta. Poco puso a prueba a Austria una selección claramente menor, que intentó desplegarse cuando tuvo oportunidad, intentándolo alguna vez por las bandas, con algún centro, incluso mandó un balón al palo, pero su producción ofensiva fue escasa. Esta vez ha sido Liechtenstein, pero no es la primera actuación de Austria que pide atención: lleva 4 victorias seguidas, imbatida en los 5 partidos de clasificación con sólo 2 goles en contra y lidera un grupo que se preveía de los más competidos. Un pequeño paso que había que dar de cara al gran objetivo, Francia 2016.

lunes, 16 de marzo de 2015

Vuelta a la rutina

El Paris Saint-Germain 2014/15 es como el típico estudiante que está desde el lunes esperando el fin de semana, lo que verdaderamente le estimula, lo que desea y concentra su energía. Entonces, luego vuelve al día a día, y o se lo toma como descanso para recuperarse de los días anteriores, o lo ve como algo que no necesita su máxima atención porque ya habrá tiempo de recuperar el perdido dejándolo todo para el final.

 Sistemas tácticos inciales

Este domingo Laurent Blanc volvía a la capital de Aquitania, donde consiguió unos logros sin los que, seguramente, no habría podido dirigir el gigantesco proyecto de la entidad parisina. Volvía tras el que ha sido su mayor éxito hasta la fecha en la competición que tiene ya Nasser Al-Khelaïfi como principal objetivo. En la eliminatoria contra el Chelsea, se vio por fin el potencial de un PSG que ha atraído muchas críticas en una temporada en la que sigue vivo en cuatro competiciones. Volvió la rutina y lo hizo ese PSG casi errático, perdido por tramos, superado en otros, sin querer o sin poder. Lo único que le hizo reducir la diferencia de rendimiento entre un equipo y otro fue un pequeño bajón de nivel en la segunda parte de un Girondins que mereció desde principio a fin salir victorioso. Porque también hay que destacar el mérito de los de Willy Sagnol. Formó con un rombo que tenía como mediocentro a Cédric Yamberé, que no destacó pero tampoco desentonó, jugando fácil y sin errores. Como interiores estaban el veterane Plašil y el ex del PSG Chantôme. Arriba, lo más desequilibrante y que más sobresalió. Khazri era el mediapunta que cerraba el rombo, con un muy móvil Diego Rolán formando pareja con el sueco Thelin. Estos tres superaron a un eje central atrás del PSG que lo pasó mal. Varias veces Diego Rolán se retrasaba unos metros, David Luiz, como puede prever cualquiera que lo ha visto un par de veces, salía de su posición para buscar el corte, pero detrás quedaba un Thiago Silva que lejos estuvo de sus mejores días como corrector y perdió varios duelos. Motta tampoco pudo ayudar lo suficiente para solucionar la superioridad por dentro de los locales, que pasaron prácticamente toda la primera parte en campo contrario. Los de Blanc no encontraban salida, la intensa presión de los de Sagnol se imponía y la calidad de Verratti y Rabiot apareció, el PSG no se estiró, no dio señales de cambiar el ritmo del partido. La movilidad de Rolán, Khazri y Thelin podría haber generado un resultado más abultado que el 1-0 de los primeros 45 minutos. Este problema del centro tal vez venga derivado de las bandas. Lavezzi y Pastore no seguían a los laterales, que pisaban bastante campo contrario, sobre todo Mariano, y los interiores fueron arrastrados en varias ocasiones a ocupar zonas exteriores. Y los laterales los acabó aprovechando en la segunda mitad el Girondins para marcar diferencias. Acababa de tener una clara el Bordeaux, y por la misma banda vuelven a llegar para el 2-1. En esta ocasión, más que las ausencia de los atacantes de banda -Pastore baja-, lo que se evidencia es que los rivales van a otro ritmo diferente, llegan a cada balón antes y con tiempo y espacio de sobra, síntome también de lo tocado que venía el físico de los parisinos tras los exigentes 120' de Londres. A pesar de que la intensidad del Girondins bajó en el segundo periodo, el PSG prácticamente no aumentó su caudal ofensivo. Sólo una ocasión más, con increíble intervención de Carrasso, además de los dos goles que llegaron casi de la nada: una imperdonable indecisión defensiva y un penalti. Esto, pese a todo lo visto, le daba un punto al PSG. Hasta otra llegada por la banda derecha, en la que baja el atacante y se suma a muchos jugadores en el área, pero acaba rematando solo a unos metros de la portería un contrario. Y fue Diego Rolán, recibiendo un premio merecidísimo. Estuvo muy activo el delantero urugayo, moviéndose por todo el frente de ataque, generando, y por fin encontró la precisión para la determinación que le faltó. Habrá que seguir el tramo final del de Montevideo, integrante de la buena generación subcampeona del mundo sub-20 en 2013, porque será importante para ver qué papel puede tener en la Copa América de verano, con la reciente retirada de Forlán y la sanción de Suárez, quedando Cavani como único delantero estrella. Ni la ofensiva final de Blanc con los cambios produjo un cambio en la práctica, la única consecuencia de dejar solos a Verratti y a Rabiot en el medio con cuatro atacantes por delante fue alguna llegada más por las bandas con más espacios incluso. Como negativo hay que incluir las lesiones de David Luiz y de Cabaye, que no aguantó más de un minuto sano sobre el césped del Jacques Chaban-Delmas.

 Disposición final del PSG

Por supuesto habrá que seguir el final de temporada tanto del PSG como de la Ligue 1 en general y ver la evolución de la decepcionante temporada liguera de los de la capital. De nuevo fue un día de complicada vuelta a la rutina, de un examen para el que el Paris Saint-Germain no encontró las respuesta, aunque cuesta saber si por el cansanció acumulado o porque no le vio que fuera suficientemente decisivo como para dar su mejor versión. Lo que es seguro es que el PSG de Blanc va a llegar a las últimas semanas del curso con la posibilidad de presentarse a los examenes finales de todas las asignaturas pudiendo optar a la máxima nota.


sábado, 28 de febrero de 2015

Dos minutos que desataron el éxtasis

Habían pasado 77 minutos, el Dortmund había tirado 27 veces, estaba pasando por encima de un Schalke minimizado casi a la nada, estaba realizando tal vez la mejor actuación de la temporada. Reus estaba haciendo otro partidazo de lo que es, uno de los mejores jugadores de la Bundesliga. Yéndose casi cada vez que encaraba, produciendo constantemente, creando y finalizando él las jugadas. Kagawa, aunque menosim importante en la segunda, había hecho una primera parte acertadísima, acercándose más que nunca a su mejor rendimiento en el Westfalenstadion. Recibía por tres cuartos el japonés, a veces más cerca de la frontal, si era necesario se giraba, y encontraba facilidad para ver un hueco por el que colar un pase profundo. Más de uno de estos fueron para Aubameyang, siempre tan peligroso con esas rupturas, sean de fuera hacia dentro o de dentro hacia fuera, capaces de rajar las líneas defensivas. Mkhitaryan estaba respondiendo bien a su tiempo sin jugar por haber visto a Kampl superarlo. El armenio fue de menos a más, partido de banda como ya es habitual desde la segunda mitad de la temporada pasada. Los laterales estaban sumando. Schmelzer, continuamente sumado al colectivo en ataque, completó un partido notabilísimo. Kirch pasaba con nota su prueba en una posición a la que no está acostumbrado, solvente en defensa y con incroporaciones al ataque. La pareja turco-alemana que forman Şahin y Gündoğan y ocupa el centro del campo desde hace varias jornadas completaba, probablemente, su mejor partido. Ambos haciendo un poco de todo, responsables de lo rápido que recuperaba el BVB con mucho trabajo y participando en uno de lo mejores días del ataque posicional del Dortmund. En ningún momento se acusó la lentitud y falta de profundidad que tanto ha lastrado al equipo de Klopp cuando los centrales, mediocentros o interiores se veían con el balón en los pies y 9 o 10 jugadores rivales por delante. El Dortmund estaba superando las líneas de un Schalke que defendía con un 5-2-3 pero no tapaba ninguno de los muchos huecos por los que percutían los locales. Si hablamos de lo rápido de se volvían a hacer con el balón, hay que destacar los dos últimos hombres de campo, los centrales, Subotić y Hummels, liderados por un nuevo partido ilusionante del capitán alemán al que las lesiones tanto le están impidiendo encadenarlos con mayor frecuencia. Mats se adelantaba para anticipar cuando el balón se acercaba a su zona, Subotić permanecía por detrás por si tenía que actuar como corrector en la línea defensiva adelantadísima, y lo hacía con acierto, ganando cada duelo. El Dortmund seguía con su portería a 0 y Weidenfeller prácticamente sin trabajo, al contrario de lo venía sufriendo ultimamente. Es difícil decidirse entre si el Schalke no hacía casi nada o lo hacía casi todo mal. Sin poder detener el aluvión de ocasiones rivales y sin rastro de su juego de ataque, sólo un par de salidas con balón a partir del 65'.

Disposiciones iniciales

Habían pasado 77 minutos, el ambiente del Westfalenstadion seguía yendo a más, las gradas se movían sin cesar, los cánticos no dejaban de entonarse, pero, por increíble que le pueda parecer al que haya leído el primer párrafo de este texto y al que estuviera viendo el partido, el 0-0 inicial permanecía intacto en el marcador. Wellenreuther se había presentado infranqueable en cada ocasión que no era directamente desperdiciada por los desacertados jugadores locales. La posibilidad de que tanta superioridad acabara con un solo punto empezaba a rondar peligrosamente. Hasta que un pase de Mkhitaryan salía desviado, llegaba al área y lo recogía Aubameyang, ganando la posición, para ajustarlo al palo. Entonces estallaba todo aficionado del BVB, presente en el estadio o en cualquier parte del mundo, como soltando todo lo acumulado durante la temporada y recogido en el propio partido. El momento en el que la alegría invadía las gradas y se desataba la euforia, que se sentía que ya nada se pudiera torcer, que parecía que se venía esperando todo el curso. Y todo seguiría esa línea. Inmediatamente después de la celebración que quedará tan recordada de Aubameyang y Reus, Gündoğan, en una carrera por la banda derecha tras un robo de él mismo, metería un centro para que en el segundo palo Mkhitaryan sólo tuviera que empujarla para conseguir su primer gol de la Bundesliga, siendo felicitado y celebradísimo por todos por lo que supone como liberación para el armenio. Sería uno de los detalles que completarían una victoria perfecta, empezando por todas las buenas individualidades del partido anteriormente detalladas. Se sumaría a ella Reus, provocando un fallo que sería demasiado castigo para el joven Wellenreuther. Si sería una tarde importante para Mkhitaryan, como mínimo tanto para Nuri Şahin, que ha pasado por momentos tan difíciles los últimos años, y el derbi ha sido uno de sus mejores encuentros desde su vuelta, bien lo sabían todos en el banquillo, que lo felicitarían uno por uno, comenzando por el que más ha creído en él. Terminaba el partido y se veía a un Reus radiante, realmente feliz, disfrutando de la celebración, dejando claro, como hizo renovando en el momento más complicado de esta etapa, que se queda en Dortmund porque es donde quieren ganar y triunfar: ''No puede haber mejor sensación que esta''. La mejor racha de victorias de la actual Bundesliga se ampliaba a 4 victorias y en ese momento daba igual todo lo vivido las jornadas anteriores, era tarde de fiesta en Dortmund.

13 de 18 posibles y 13 goles en esta segunda vuelta, tras sólo 15 de 51 y 18 goles en la primera. A 8 puntos de Champions y 7 de Europa League, objetivos que se han declarado como lejos de la realidad actual del Borussia Dortmund hasta hace unos días. Lo que es evidente es que el BVB pasa por su mejor momento de la temporada, comienza a solucionar problemas que le perseguían desde hace meses y encara los meses decisivos del año impulsados por una victoria que puede ser un nuevo punto de inflexión, sobre todo en lo psicológico. Y justo ahora llega un partido de una importancia inmensa, el Dynamo en Dresden buscando los cuartos de final de la DFB-Pokal, la competición marcada como para disputar cuando se establecen los objetivos a principio de la temporada.